Andrés Ibáñez o ahora le toca el turno a la meditación : rumiar la biblioteca

lunes, 26 de febrero de 2018

Andrés Ibáñez o ahora le toca el turno a la meditación

Andrés Ibáñez, Construir un alma, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2018)

Nada sabía de este Andrés Ibáñez meditador, aunque enseguida me llamó la atención, no solo porque es una de la voces más interesantes de la literatura española, sino también porque vengo practicando una especie de meditación que, gracias a este libro, sé que se llama "viaje" o "meditación con semilla", es decir, una meditación guiada que estimula la imaginación. Una meditación que se parece bastante a escribir. Dice Ibáñez que la imaginación es un lenguaje viviente, el lenguaje del alma. Que la vida encuentra su sentido en la medida en que vamos construyendo un alma mediante la imaginación a lo largo de los años. Que la meditación es la limpieza de la mente, y que la necesitamos del mismo modo que necesitamos ducharnos a diario.
"Ahora le toca el turno a la meditación. ¿Por qué ahora? Quizá porque hemos llegado al momento en que puede ser comprendida como lo que realmente es. Ahora, cuando la religión, la política y la ciencia se han revelado incapaces de transformar la conciencia, o de transformarla más allá de lo que ya lo han hecho."
Construir un alma no solo expone los beneficios de la práctica continuada de la meditación, sino que propone una buena cantidad de ejercicios de todo tipo. Cada uno se decantará por aquello que más lo estimule, pero todos ellos aportan la misma capacidad que, según nos explica, todos traemos con nosotros, la de regenerarnos y zambullirnos en la felicidad de lo cotidiano. Se trata, en definitiva, de un delicioso texto práctico, de un manual luminoso, de un compendio dirigido a lectores occidentales para conocer una práctica que lleva entre nosotros desde que existimos.


"La imaginación es una de las cosas que menos conocemos y que peor entendemos. Solemos identificar 'imaginación' con mentira, con algo que no existe. Pero la imaginación es un lenguaje, y además un lenguaje viviente. Es el lenguaje del alma. Es el lenguaje del corazón. Es el lenguaje que pone en comunicación dos mundos: el de aquí, el de la física y la naturaleza, y el sutil, compuesto de pura conciencia. La imaginación da forma a lo que no la tiene."

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