rumiar la biblioteca

lunes, 27 de abril de 2026

Nota de lectura de "Dugongo" de Ale Oseguera

Ale Oseguera, Dugongo, Barcelona, Yegua de Troya (2026)

https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/486864-ebook-dugongo-9788417417932?srsltid=AfmBOoryZ0EzXrVlNvM7JDNBlYeoErauj1YDSDVAjlZzOVezwVRJ6rvC


Dugongo
se puede leer como la historia de la superación de un duelo a causa de la muerte del padre durante un viaje por el Sudeste Asiático. La protagonista, Lula, está atravesando una depresión
. El viaje es una manera de huir hacia delante: “A veces solo yendo hacia delante se vuelve a casa”. Pero el viaje la ayuda a comprender de dónde viene, quién es. Dugongo es también una novela de búsqueda de la identidad, o tal vez de construcción de una identidad.

Hay dos metáforas que parecen de mucho peso: el dugongo, ese manatí asiático, es la metáfora de Lula: vive a caballo entre la tierra y el agua, vive en ese terreno intermedio, en la orilla, incluso el mismo texto está construido de manera híbrida. También está la metáfora del monzón que hace que el viaje tenga que improvisarse, que haya que guarecerse de tanto en tanto, que replica el estado emocional revuelto e inestable de Lula.

En el viaje se plantean cuestiones sumamente interesantes:

1.  Ella viaja pensando encontrar lo exótico pero encuentra muchas similitudes: incluso en el aspecto físico, los mexicanos y los malayos, filipinos, etc., se parecen mucho. Ambos son, además, la otredad, lo no blanco, lo no occidental. “Tengo la teoría de que el Sureste Asiático y América Latina habríamos tejido una relación de estrechísima hermandad si no nos hubiéramos conocido a través del filtro de la mirada blanca. ¡Nos parecemos tanto!” La importancia de la mirada occidental. El asunto de que siempre viajamos con la Historia a cuestas. La cuestión de cómo solo vemos lo que sabemos ver, lo que conocemos.

2    Al encontrarse con su amigo Ezequiel, un mexicano que vive en Singapur, ambos dicen que no echan realmente de menos México: prefieren vivir en ese tercer espacio. Barcelona es aquí la encarnación de ese tercer espacio para Lula, ese habitar la frontera. Y eso también implica una relación a distancia con la familia, algo que a veces es complicado. Las comunicaciones siempre se producen mediadas por la tecnología. Fallecido el padre, la familia le reprocha que no regrese. El hermano la traiciona. En todo esto, y también en México, Lula recuerda las tensiones del machismo propio de las sociedades latinoamericanas de las que pudo escaparse al mudarse a Barcelona. Ella no echa de menos México, Guadalajara, ella está perfectamente cómoda en ese tercer espacio, tercer país: ese “no soy de aquí ni soy de allá”, ese espacio de la frontera donde muchos inmigrados terminan por acomodarse.

3.  En la misma línea, la novela refleja una época en la que todos necesitamos etiquetas para definirnos, con las que identificarnos: está el asunto del procés en Arnau, su compañero, que se identifica plenamente con esa bandera. Es la identidad de gran parte de la tierra de acogida para Lula. ¿Es la bandera una identidad? Parece que no lo es para Lula.

4.  Al principio el personaje está furioso con todo, pero termina no diría que resignada, pero sí “reconciliada” con las injusticias, con que nada sea ni del todo equitativo ni se pueda enderezar. En ese sentido es como si el viaje interior de Lula fuera una “superación de la juventud”, cuando una cree que todo es posible, que las cosas pueden cambiarse, pero con la experiencia nos vamos dando cuenta de que muchas cosas son tan difíciles de cambiar que lo más inteligente es alejarse. Y también perdonar, porque nadie es perfecto ni coherente, porque ni siquiera ella lo es.

5.  La novela también parece construida en la frontera, en el sentido de que encontramos diversos registros y hasta géneros. Aunque mayormente es una narración y utiliza las técnicas propias de la novela, puede leerse como una guía de viajes o álbum de fotografías tanto exterior (del Sudeste Asiático) como interior: cada fotografía, cada postal, describe la escena, el lugar visitado, pero también es una invitación a evocar el pasado de la protagonista y a reflexionar. Aunque hay más preguntas que respuestas. En este sentido, la novela se tiñe de un tono ensayístico, reflexivo. También hay poemas intercalados.

lunes, 13 de abril de 2026

Kathy Acker: amor, poesía (cita)

 

Kathy Acker, Don Quijote, que fue un sueño (1986), traducción de Marcelo Cohen, Barcelona, Anagrama (2025)

https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/don-quijote-que-fue-un-sueno/9788433948083/PN_1168

"¿Por qué han cambiado las cosas entre hombres y mujeres? Porque hoy en día el amor es condición del narcisismo, porque en vez del amor generoso nos inculcan la posesión y el materialismo. La gente de antaño carecía de un lenguaje apropiado, es decir, carecía de Alta Cultura. Simplemente estaban confundidos y, a partir de la confusión, amaban. Hoy, nuestros profesores dan a esa confusión el nombre de 'poesía' (e intentan definir cada poema para que el lenguaje pierda ambigüedad), pero en aquellos tiempos la 'poesía' era la realidad."

lunes, 30 de marzo de 2026

Nora Ephron o las ventajas de escribir a máquina (cita)

Nora Ephron, Gente a cenar, traducción de Catalina Martínez Muñoz, Barcelona, Libros del Asteroide (2026)

https://librosdelasteroide.com/libro/gente-a-cenar


"Esta manera de pulir el texto es casi imposible de reproducir con un ordenador, por eso yo no lo utilizo. El procesador de texto permite cambiar las frases que requieren cambios evidentes sin la necesidad de teclear de nuevo todo lo demás, pero yo creo que no siempre se sabe si hay necesidad de retocar una frase hasta que esta se subleva contra los dedos al volver a teclearla."

lunes, 16 de marzo de 2026

Chantal Maillard: una educación senti-mental para la salud de la democracia (cita)

Chantal Maillard, Para una educación sentimental, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2026)

https://www.galaxiagutenberg.com/producto/para-una-educacion-senti-mental/


"No tengo dudas de que en épocas oscuras –¿y cuál no lo ha sido?– la educación que se precisa es esa observación de la mente. Ver sucederse los actos mentales, saber distanciarse de ellos, disminuir la acuciante acumulación de las imágenes y el ansia que produce, calmar la voluntad de ser y de creer, podría dar lugar a una ética que reemplazase la moral del semejante, la de la tribu y/o la de la especie, e hiciera del respeto la norma de convivencia y de la humildad racional la regla del entendimiento. Pero, como ya dije, se trata de una utopía."

lunes, 9 de febrero de 2026

Miriam Reyes y la condición emigrada

 

Miriam Reyes, La edad infinita, Madrid, Tránsito (2025)

https://editorialtransito.es/libro/la-edad-infinita/

Poner a la niña en el escenario de la desautomatización: esa niña que cambiaron de país, que tuvo que convertirse en otra, que fue señalada por diferente y necesitó adaptarse y jugar con inteligencia sus cartas. Esa niña que no la pasó del todo bien en el proceso y que, cuando por fin se amoldó, el nuevo país, Venezuela, se vino abajo y mejor marchar de tanta inseguridad, porque ser una mujer joven en latinoamérica no es nada fácil (creo que todas las mujeres latinoamericanas valoramos la seguridad de la noche europea). Pero sobre todo narrar la condición emigrada, la condición anfibia, esa condición incomprensible para quienes no la experimentan en carne propia. Ser persona sin una sola nacionalidad, sin sentimiento de pertenencia demasiado claro, y a la vez ser capaz de emocionarse con ambas culturas. 

"En todos los sitios a los que llega es una niña nueva. Antes no existía. Ahora, además de en la categoría 'niña', es clasificada en la categoría 'extranjera'. Extranjera o procedente de un país o lugar lejano y percibido como muy distinto del propio. Extraña, chocante, extravagante. No muy remota y benigna, ni muy próxima y predecible. Próxima e incierta. Distinto de lo que conoce, lo que se encuentra. Tan desconocido como inesperado. Próximo e incierto. De momento, carece de un nosotros."

Leo La edad infinita como una crónica biográfica de lenguaje preciso, lenguaje bisturí, que avanza entre lo poético y lo reflexivo, con la ironía tierna de quien ve a aquella niña dando sus primeros pasos torpes. Una carta a su segunda patria, la que la vio conviertirse en mujer joven, esa chica que se hizo una con la condición revolucionaria latinoamericana de entonces y que poco después tuvo que amesetarse, porque la debacle de Venezuela convierte a España en más segura. Y la chica solo tiene una vida, y en esa vida la familia no acompaña para nada: menos mal que sí lo hace la escritura.