rumiar la biblioteca

lunes, 26 de octubre de 2026

Christopher Clark y las fake news

Christopher Clark, Un escándalo en Köningsberg, traducción de Alejandro Pradera, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2026)

https://www.galaxiagutenberg.com/producto/un-escandalo-en-konigsberg/

Corría el año 1835 cuando el barón Carl von Altenstein, ministro de Asuntos Eclesiásticos de Berlín, recibe un informe firmado por Theodor von Schön, presidente de la Provincia de Prusia y respetado vecino de Königsberg, ciudad conocida por el célebre filósofo Immanuel Kant. En dicho informe, Schön denuncia la existencia de una secta que está llevando a sus seguidores a cometer graves faltas de decoro sexual. Y no se trata sencillamente de personas de bajos recursos: sus adeptos son gente culta, de la alta sociedad, influyentes comerciantes, artesanos, agricultores, oficinistas, pero sobre todo mujeres, muchísimas mujeres. De hecho, se dice que tanto el archidiácono y predicador Johann Wilhelm Ebel como el también predicador Heinrich Diestel, ambos a cargo de dos de las más importantes congregaciones de la ciudad, incentivan conductas licenciosas a sus seguidores, hasta tal punto que han provocado incluso la muerte de dos muchachas por «una excesiva excitación sexual». El asunto trascendió el informe, llegó a los tribunales, se incendió en la prensa y mantuvo a la opinión pública sumamente pendiente del suceso. 

Además de analizar todos los pormenores de este escándalo, el brillante historiador Christopher Clark reconstruye la mentalidad de la sociedad prusiana de la primera mitad del siglo XIX, una sociedad que acaba de superar la ocupación de Napoleón y que no encuentra consuelo en la religión oficial. Este inconformismo favoreció la aparición de todo tipo de grupos religiosos donde se mezclan las creencias populares, la filosofía natural especulativa, las fake news y las pseudociencias.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Mircea Cartarescu y las puertas ilusorias de la literatura (cita)

 

Mircea Cartarescu, Solenoide (2015), traducción de Marian Ochoa de Eribe, Madrid, Impedimenta (2017)

https://impedimenta.es/producto/solenoide

"La literatura es un museo cerrado a cal y canto, el museo de las puertas ilusorias, de los artistas preocupados por los matices del marrón y por la imitación lo más expresiva posible de los marcos, de las bisagras y de los picaportes, por el negro aterciopelado de la cerradura. [...] Como escritor, te irrealizas con cada libro que escribes. Siempre quieres escribir sobre tu vida y siempre escribes solo sobre literatura. Es una maldición, una Fata Morgana, una forma de falsificar el simple hecho de vivir, de ser verdadero en un mundo verdadero. Multiplicas mundos cuando tu propio mundo debería bastar para llenar millones de vidas. Con cada página que escribes aumenta sobre ti la presión del gigantesco edificio literario, que obliga a tu mano a realizar movimientos que no querrías hacer, una presión que te constriñe a permanecer en el plano de la página cuando tú querrías tal vez atravesar el papel y escribir perpendicular sobre la superficie, del mismo modo que el pintor está obligado a utilizar los colores y el músico los sonidos y el escultor los volúmenes hasta el infinito, hasta sentir asco y odio, y todo ello porque no podemos imaginar que también podría ser de otra forma. ¿Cómo salir de tu propio cráneo pintando una puerta en la superficie interior, lisa y amarillenta, del hueso de tu frente?"

lunes, 21 de septiembre de 2026

Identidad (Fragmento del diario, 19/06/2026)

A veces siento la ansiedad de la velocidad en la escritura. Deseo la escritura veloz, la que arrastra, la que arremolina. Que la escritura empuje la identidad hasta deshacerla del todo. Porque sé que hay un espacio en mi mente donde reside la identidad, pero no siempre consigo dar con ella. Si salgo afuera a buscarla, tampoco se produce el apego. Entonces tengo la necesidad de perseguirla entrando en el dulce y apremiante trance de la escritura. Decir lo que jamás consigo decir, o mejor, decir aquello que verdaderamente tendría que decir, lo que quiero decir y no sé ni qué es ni cómo hacerlo. Sangre latina, cantaba Ney Matogrosso. Gente que sabe bailar, gente que convive en la mixtura. Mucho latinoamericano emigrado se va desprendiendo de la identidad como si pelara cebollas. Capa a capa, alguna lágrima. Porque no existe un carozo de la identidad, aunque intentemos perseguirla con la escritura, con la velocidad y la intensidad de la escritura, como si fuera un antídoto contra la ansiedad de la pertenencia, de la identidad.

Somos verdaderamente escritores cuando estamos escribiendo. Todo lo de alrededor es postura, máscara. Por eso acude el deseo de la escritura veloz, porque escribir es perseguir algún tipo de identidad. Escribir como nadar. Dar brazada tras brazada, estar siendo mientras se hace. Escribir como persecución. En mi mente habita un trozo donde creo que está la identidad, la nacionalidad, la pertenencia. Cuando la busco, suele escurrirse. Cuando salgo para encontrarla en otro lado, no consigue el apego. Lo de dentro se emborrona, el pasado se cuenta a sí mismo pero es falso. Lo que está alrededor no es adhesivo. Por eso acudo al tecleo: mientras la escritura esté ocurriendo soy algo en lo que no pienso. 

lunes, 14 de septiembre de 2026

Madeleine Thien: destierro, traición, pertenecia, filosofía

Madeleine Thien, El libro de registros, traducción de Vicente Campos, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2026)

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Novela que entrecruza varias biografías: la filósofa Hannah Arendt, que huyó de los nazis; el filósofo Baruch Spinoza, que fue desterrado de su comunidad por apóstata; Du Fu, poeta chino que también fue obligado a exiliarse por razones políticas, y el padre de Lina, la narradora, desterrado en un lugar misterioso llamado el Mar, un arquitecto del ciberespacio. 

"En Foshan, mi padre, ingeniero de sistemas, se encargaba de las estructuras del ciberespacio. Trabajaba para el gobierno y, más tarde, contra él. Nunca hablaba de mi madre, de mi tía ni de mi hermano. En lugar de eso, me contaba repetidamente que el exilio había sido una bendición porque nos habíamos liberado de un imperio en ruinas, un salón de espejos en el que las buenas personas podían traicionarse a sí mismas sin llegar a darse cuenta."

Wui Shin es un brillante ingeniero que escala rápidamente y consigue los favores del gobierno, pero el costo es tal vez demasiado alto. Por eso está allí, en el Mar, separado de su esposa e hijo varón, junto con su hija Lina, ávida de historias y de sabiduría. Ella arrastra el anhelo de su madre y su hermano como pulsión, pero también el deseo de la memoria, de recordarlo todo.

Madeleine Thien construye una novela que no solo nos narra momentos de la vida de cada uno de los biografiados, un conjunto de vidas desterradas, sino que reflexiona sobre el coste de la ambición, el destierro, la traición, la pertenencia, con una prosa que desborda precisión de conceptos y destellos que aligeran la mente, que la expanden, y una estructura dinámica y orgánica de entremezcladas corrientes de aire. Muy recomendable.