Fernanda García Lao, Estación Saturno, Avinyonet del Penedès, Candaya (2025)
https://candaya.com/libro/estacion-saturno/
Dos hermanos están viajando con el gato del tercer hermano fallecido. Al parar en una gasolinera, el gato se escapa. ¿Alguien se lo llevó? Lo sospechan. No lo encuentran por ningún lado. Ambos hermanos no se soportan. El hermano detesta tener que llevar a la hermana a la casa con el gato, que ha decidido cuidar. Es lo único que tiene del hermano fallecido. El hermano está deseando dejarla en casa porque quiere relajarse y darle algún que otro sorbo a la petaca sin la mirada reprobatoria de la hermana.
Sabemos que el hermano fallecido dejó una nota al hermano pidiendo perdón. Estaba enfermo pero era un secreto entre ambos. Sabemos también que el fallecido se había vuelto a la casa de la madre, que vive en una localidad llamada Saturno, cuya estación fue abandonada por falta de uso. Sabemos que el padre se suicidó tirándose a las vías del tren el último día que este funcionó.
Los hermanos siguen buscando el gato creyendo que está en otro auto al que persiguen. De golpe sucede algo extraño en lo inmenso del campo: se ven a ellos mismos en el mismo vehículo de camino a Saturno. No es raro que sucedan fenómenos paranormales en la zona. Ninguno de los dos menciona lo que acaban de ver, pero deciden volver a la casa de la madre. Por primera vez se ponen de acuerdo: no le dirán a la madre que han perdido el gato. Ven luces, el auto va solo. De golpe se desvían a un hotel de temática china. ¿Es un hotel por horas? No, o no solo. También es un hotel donde se ven avistamientos de ovnis, donde suceden abducciones. Entonces el libro se pone lynchiano, con ese humor desquiciante y surreal, aunque con el estilo preciso de García Lao: poético, incisivo, objetual o del detalle (a lo nouveau roman).
Estación Saturno parece un guion de cine: escenas que el lector debe unir para seguir la película. Una película delirante y divertidísima, un puro ejercicio de ficción.
"Póngase algo lindo. Solemos vestirnos formales por si somos abducidos. La hermana se entusiasma. ¿Entonces lo del sueco puede ser una abducción en toda regla? Los fenómenos de la zona son incuestionables, he reportado cientos de casos positivos. Y usted atrae, créame. ¿Qué me dice? El episodio del ventanal no fue fortuito. Tome agua, el agua los enciende. No sé si quiero irme del mundo. Prefiero mirar. No nos falte, dice Minor y antes de retirarse le aclara que hay un bono contribución por participante. Enseguida, Chi le cobra, mientras explica que hay un ropero con vestidos de noche en alquiler, por si le hace falta. No aportó equipaje, usted. Es que vivo cerca, dice la hermana. Sígame, será la más adornada para seres en lo alto."




