rumiar la biblioteca

lunes, 17 de septiembre de 2018

Matías Néspolo o el estilo canchero

Matías Néspolo, Con el sol en la boca, Barcelona, Lince Ediciones (2015)
http://linceediciones.com/es/libro/sol-la-boca/

Pero qué bien maneja el estilo canchero propio del porteño Matías Néspolo. Digamos que domina esta poética (llamémosla así), como pocos. En realidad, no solo va suelto en este registro, pues en la novela que nos ocupa hay variedad de estilos y una destreza notable. 
Con el sol en la boca cuenta la historia del Tano, un joven estudiante universitario que no sabe lo que quiere pero lo quiere ya. Tanto es así que le roba la novia a un amigo, le pide guita al hermano y hasta le hace un feo a su viejo. Eso se nos cuenta en la "Primera parte", narrada con lo que comúnmente se conoce como narrador omnisciente. Pero nada más arrancar la "Segunda parte", nos topamos con las voces de los personajes secundarios. Ellos son los que nos van contando mediante monólogos lo que fue del Tano a partir de ese momento. Digamos que la cosa se va tornando cada vez más oscura, porque en cuanto el Tano empieza a indagar en el pasado se topa con asuntos que estaba claro que era mejor dejar enterrados. Evidentemente, aparecen los militares, las torturas, los desaparecidos, como si para la generación nacida en los setenta fuera imposible desentenderse de ese entramado en su origen. Como dice Movie, uno de los personajes:
"Todo el mundo tiene derecho, o incluso la obligación, de conocer esas coordenadas de origen, pero no siempre se trata de un emplazamiento agradable o tranquilizador; si lo fuera, nadie se vería impulsado a acabar sus días en otro lugar, muy lejos del sitio donde nació. Si el origen garantiza por sí solo la pureza y no el crimen, el orgullo sin humillaciones ni escarnios, la saciedad sin menester y el bienestar sin deseo; cada uno moriría feliz, libre de toda nostalgia, en el sitio exacto donde fue engendrado. Y eso lamentablemente solo ocurre en los cuentos de hadas o puede que, con suerte, entre los cofrades de algún pueblo primitivo que aún resiste."
Después viene una tercera parte u "Otra parte", donde es el propio Tano quien finaliza la historia desde el Titicaca. 

Está buena la novela de Néspolo, no solo porque sabe contar una historia, sino porque la cuenta con cierta complejidad que resulta atractiva para el lector exigente.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Vladimir Nabokov: La defensa o el déjàvu paranoico

Vladimir Nabokov, La defensa (1930), traducción de Sergio Pitol, Barcelona, Anagrama (2006)
https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/la-defensa/9788433960337/CM_190

Hay algo muy estimulante en esta novela, porque empieza tres veces. Pongo en situación:
1. Comenzamos a leer la infancia del protagonista, Luzhin. Se trata de un niño tímido cuyo padre es escritor, que se aficiona al ajedrez y que parece tener dotes especialmente notables. El capítulo 5 nos muestra el primer pliegue: Se trata de unas reflexiones del padre justo antes de morir acerca de su hijo y de cómo le gustaría escribir una novela sobre su hijo. Dice que solo se limitaría a su infancia. Entonces sospechamos que lo que veníamos leyendo es la "novela del padre". 
2. El padre ha muerto. Acompañamos a Luzhin a sus torneos. Hay un tipo, una especie de mánager, un oportunista apellidado Valentinov. Luzhin es un ajedrecista mundialmente conocido. Además es un tipo bastante autista y excéntrico, obsesionado con una defensa. Rusia se convierte en la Unión Soviética y nuestro ajedrecista, que vive en Berlín (como tantos otros exiliados rusos de la época), conoce a su futura mujer. Entretanto, en uno de sus más importantes torneos, cuando por fin iba a utilizar la defensa en la que tanto había trabajado, sufre un colapso, un surmenage. Su futura mujer se preocupa sobremanera y lo cuida con abnegación; todos intentan alejarlo del ajedrez, ni tan siquiera mencionarlo en su presencia.
3. Empieza la novela después del surmenage, que Luzhin, loco como está, considera una repetición de todas las "jugadas" de su vida después de la muerte del padre. Tanto es así que está preparándose para utilizar la defensa que antaño había construido con tanto esmero, pero que ahora usará para "defenderse" de la vida real. Lástima que Luzhin no pueda escapar a su destino.


"Con vaga admiración y vago horror observó cuán pasmosamente, con qué elegancia y flexibilidad, jugada tras jugada, se habían repetido las imágenes de su infancia (la casa de campo... la ciudad... la escuela... su tía...), pero no lograba comprender por qué esa repetición le inspiraba tanto temor a su alma. Sintió una punzada, una especie de enojo por haber pasado tanto tiempo sin lograr advertir la astuta secuencia de las jugadas, y al recordar alguna trivialidad (y había habido tantas, y a veces tan hábilmente presentadas, que la repetición casi quedaba oculta), Luzhin se indignó consigo mismo por no haber reflexionado lo suficiente, por no haber tomado la iniciativa y haber permitido, en cambio, con ciega confianza, que la combinación se fuera desarrollando. Se propuso ser más circunspecto, vigilar el ulterior desarrollo de aquellos movimientos, si es que volvían a repetirse, y, por supuesto, mantener su descubrimiento en secreto, y ser feliz, extraordinariamente feliz."

lunes, 3 de septiembre de 2018

Carlos Ríos: Policial alucinado

Carlos Ríos, Cielo ácido, Santiago de Chile, Lagüey (2016)
https://www.laguey.com/cieloacido


[Publicado en Revista de Letras, 23/08/2018]
Carlos Ríos (Santa Teresita, Argentina, 1967), poeta y periodista, dice que trabaja la narrativa a la manera poética, es decir, con un fraseo preciso, como “un latido, silencio; otro latido, silencio”. Dice, además, que en la brevedad y la condensación encuentra “las mejores potencias”. Ha publicado unos cuantos libros de poemas, la novela Manigua (Entropía, 2009), el relato A la sombra de Chaki Chan (Trópico Sur Editor, 2011) y llega a España de la mano de la editorial chilena Lagüey con Cielo ácido, publicada en 2016.

Acá nos cuenta la historia de Lezica, un asesino a sueldo que tiene un encargo bien particular: matar a Waldo Torrico, un millonario estrella que suele aparecer en los programas de cotilleos de televisión.  
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lunes, 27 de agosto de 2018

Ariadna Castellarnau o la era del Antropoceno

Ariadna Castellarnau, Quema, Gog & Magog, Buenos Aires (2015)
http://www.gogymagog.com/index.php?section=libro&section_prev=home&HID_Product=103

Un hombre y una mujer se reparten el último melocotón en conserva; un niño sale a cazar y canta una canción; un tipo espera a las puertas del refugio donde reparten comida, si hay suerte. Los Rezadores caminan buscando la esperanza en una tierra que parece haber muerto, mientras los ladrones rebuscan en sus bolsillos cuando duermen. Los Intachables jamás se mezclan con los Imperfectos, algo parecido a zombis rodeados de suciedad, incendios, muerte, suicidio, abortos, hambruna, cadáveres y canibalismo. Esto da mucho miedo, pero qué otra cosa se puede hacer sino intentar sobrevivir. Aunque la Tierra parece haberse suicidado: se ha llevado consigo a plantas y animales, y los seres humanos no paran de quemar cosas, como si haciéndolo pudieran purificar todos los pecados. 
"En el mundo en el que vivía en ese momento, las personas vaciaban sus casas porque la tierra que pisaban poseía voluntad y pensamiento, y esa voluntad y ese pensamiento les decían que así debían hacerlo. El cielo se encogía y se cernía sobre nosotros, la fuerza gravitatoria de la tierra se volvía más densa y nos empujaba hacia el corazón mismo del planeta, y así seguirían los dos, cielo y tierra, succionándonos y aplastándonos lentamente, hasta que a nuestro alrededor no quedara ya ni siquiera la oscuridad, ni siquiera la nada."
Quema es una novela distópica y coral, de fraseo corto y mucho diálogo. El ritmo es ágil; el suspense, inquietante. Además, parece advertirnos de que la Tierra terminará por vengarse de nosotros en la era del Antropoceno. 

lunes, 13 de agosto de 2018

Chistes de Vladimir Nabokov (Risa en la oscuridad)

Vladimir Nabokov, Risa en la oscuridad (1932), traducción de Javier Calzada, Barcelona, Anagrama (2000)
https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/risa-en-la-oscuridad/9788433960191/CM_244

Pobre Albinus, personaje loco de pasión, que deja a su mujer por Margot, una chiquilla que terminará arruinándole la vida ayudada por Rex, su amante. Y a pesar de la simpleza del argumento, pues no es más que una novela de enredos, el humor cínico de este narrador sin compasión nos hace matar de risa. 
Nabokov es ese tipo de narrador que no para de burlarse de sus personajes. Uno tiene la sensación de que escribió la novela al lado de la piscina acompañado de unas copas entre chapuzón y chapuzón. Una novela de verano escrita en verano. 

Copio acá un par de chistes de esta lindísima novela veraniega:


"El tío estaba solo en la casa con los niños y les dijo que iba a disfrazarse para divertirlos. Al cabo de un buen rato, puesto que no aparecía, los chiquillos bajaron a buscarlo y se encontraron con un hombre enmascarado que estaba metiendo en un saco la cubertería de plata. '¡Oh, tío!', exclamaron encantados. 'Sí, ¿verdad que es un buen disfraz?', dijo el hombre quitándose la máscara. Esta historia puede servirnos para exponer el silogismo hegeliano del humor. Tesis: el tío se disfrazó de ladrón (ríen los niños); antítesis: era un ladrón de verdad (se ríe el lector); síntesis: el tío era un ladrón (y el lector, que se las daba de listo, sale chasqueado). Este era el superhumor que a Rex le gustaba poner en sus obras; algo que, según él, era completamente nuevo."


"Le diré un secreto: una auténtica actriz jamás puede sentirse satisfecha.
Tampoco puede el público, a veces replicó tranquilamente Rex. Y, a propósito, querida..., dígame una cosa: ¿cómo se le ocurrió adoptar ese nombre artístico suyo? Me pica la curiosidad.
¡Oh, es una larga historia! respondió ella con una nota de melacolía en la voz. Venga a tomar el té conmigo algún día y quizá se lo cuente. El muchacho que me sugirió este nombre se suicidó.
¡Ah...! No me extraña. pero lo que yo quería saber... Dígame... ¿Ha leído a Tolstói?
¿Tostón? preguntó Dorianna Karenina. No, me temo que no. ¿Por qué?"

lunes, 30 de julio de 2018

Malcom Lowry y la resaca del fracaso

Malcom Lowry, Bajo el volcán (1947), traducción de Raúl Ortiz y Ortiz, Barcelona, Tusquets (2017)
https://www.planetadelibros.com/libro-bajo-el-volcan/88401

Un largo paseo etílico de prosa deslizante, de emotiva ironía, de resaca de fracasos a lo largo de un solo día, el día de los Muertos de 1938 en ciudad de México. Un volcán amenazando constantemente a cuatro personajes: tres hombres y una mujer de quien todos parecen estar más o menos enamorados. Geoffrey, el cónsul alcohólico, e Yvonne, su ex mujer que ha regresado; M. Laruelle, el director de cine, con quien Yvonne ha tenido un affaire, y Hugh, hermano del cónsul, periodista y activista político. La guerra de España como telón de fondo.

Una novela realista hermana de McCullers y Gaddis, o novela puente entre McCullers y Gaddis: lo McCullers por el realismo fracasado y el alcohol; lo de Gaddis por el constante deambular cinematográfico, los guiños a otros escritores y los anuncios intercalados. 
"El cónsul terminó su mezcal: todo era una broma patética, desde luego, de todos modos, este plan de subir al Popo, sin bien era el tipo de actividad de la que se habría enterado Hugh antes de llegar, en tanto que descuidaba tantas otras cosas, sin embargo, ¿no se les habría ocurrido acaso que la idea de subir al volcán era equivalente en alguna medida a una vida en común? Sí, ante la mirada de ambos se alzaba con todos sus peligros ocultos, sus trampas, ambigüedades, engaños, portentoso como lo que podían imaginar durante el miserable y breve lapso ilusorio que dura un cigarrillo, que era su destino... ¿o solo era el caso, ¡ay!, que Yvonne era feliz?"
La cosa se va poniendo cada vez más amenazante, pero acompañada de copas y más copas, va tomando un aire progresivamente delirante. Los diálogos se entremezclan y son bastante absurdos: otra cosa no puede esperarse de un puñado de borrachos.