Germán Padinger, Britannica, Madrid, Magma (2019) Britannica nos cuenta un futuro próximo donde Infopeek, el principal buscador en internet, ha tomado el poder y ya es capaz de guardar una copia de todas las mentes de las personas en una monstruosa y universal base de datos. La gente se conecta con un dispositivo y realiza un enhacement, procedimiento mediante el cual uno puede navegar dentro de su propia memoria o también puede transmigrar su mente para quedarse a vivir en la red.
"Hay dos formas de usarlo. La primera es simple: te conectas con la ficha y usas una computadora para navegar por la información guardada en tu cerebro. La otra, mucho más excitante: te conectas directamente a la red y se te empiezan a cerrar los párpados. Cuando te dormís, vivís una fantasía adentro de la red. No te lo puedo explicar bien... es como, como uno de esos sueños en los que mil cosas se dan al mismo tiempo, sin narrativa que las una, y todo igual se siente bien."
Evidentemente hay retractores (los virgilios, gente que no duerme nunca y que organiza manifestaciones con pancartas que rezan "Infopeek = Aleph = End of humanity"), gente que realiza la transmigración completa, gente que acude a nuevas terapias donde a uno se lo encierra en una cámara sin comunicación alguna, gente que modifica el programa Wolfgang, en principio destinado a adivinar melodías, para predecir el futuro. Todo esto está contado mediante historias independientes que pivotan alredor de Infopeek, casi a la manera de libro de cuentos, con un tono liviano y sumamente simpático.
"La lógica del mundo es mimética. Todo funciona por imitación. La originalidad de nuestra personalidad no es más que una combinación compleja de opciones que hemos ido tomando prestadas de diversos modelos. En mi biblioteca, que supongo que es la respuesta al vacío con que conviví en casa de mis padres, hay rastros de todas las bibliotecas públicas que he frecuentado desde niño. [...] Amigos, conocidos, futuros. Esas son las tres etiquetas que van a organizar mi biblioteca, decido ahora, mientras termino de escribir este ensayo, a partir del próximo mes, cuando reestructuremos la casa por motivos felices, familiares. La voy a desarticular para reinventarla. Voy a poner cerca de mí sólo a los autores y los libros con quien mantengo una relación de amistad más o menos íntima. Se quedarán (o ingresarán) en el estudio. Me rodearán, como ya lo hace su recuerdo o el de sus autores. En el comedor tendré a los conocidos, esos con quienes mantengo una relación de simpatía y de respeto. La mayoría de los libros que no he leído y que no sé si leeré serán donados, regalados, sacrificados; los que queden, en el pasillo, esperarán su turno, pacientes, lejanos, como personas a quienes no conoces y quienes nada ni nadie puede saber si algún día frecuentarás. [...] Convivir con una biblioteca personal significa saber que no te rindes, que siempre tendrás ante ti menos lecturas realizadas que lecturas por venir, que los libros en compañía son cadenas de significados, contextos mutantes, preguntas que cambian de entonación y de respuestas. Una biblioteca tiene que ser heterodoxa: sólo la combinatoria de elementos diversos, de relaciones problemáticas, puede conducir a un pensamiento propio." ("Desarticulo mi biblioteca")
Teniendo en cuenta esta disposición sentimental de su biblioteca personal, le pregunté a Jorge Carrión dónde colocaba sus propios libros, y me dijo que guardaba tres ejemplares de cada uno y que los tenía escondidos. ¿Para que no te los pidan?, le pregunté. Eso por un lado, me dijo, pero sobre todo por pudor, por no verme obligado a hablar de mis libros.
J. G. Ballard, El día de la creación (1987), traducción de Carlos Peralta, Barcelona, Minotauro (2003) Este es un libro bellísimo que narra la creación de un deseo: Mallory, médico destinado en África en una localidad prácticamente abandonada a causa de la sequía, atestada de basura y amenazada por las guerrillas, se obsesiona con encontrar agua subterránea para que el lago Kotto vuelva a llenarse. Un día encuentra esa agua y poco a poco se va transformando en un río que no deja de crecer, que va inundando toda África y que llena de vida el continente. Pero Mallory, que se cree dueño del río y por eso mismo pide que se lo bautice con su nombre, tiene una relación bastante ambivalente con él. Como si el río fuera su propio yo. Por momentos quiere aniquilarlo, por momentos es el río quien quiere salvarlo.
"Como si olvidara toda esa actividad militar, el río alisó su superficie y se sumió en sí mismo, en aquellas secretas profundidades donde algo mío se había ahogado. Todavía sentía el agua corriendo por mis venas y reconocía los cambios que el río había impuesto en el reino del tiempo y en el de los sentidos. Sabía que mi obsesión con el río había provocado la muerte de la fotógrafa japonesa, y que su cuerpo yacía en el cementerio de la desierta misión católica, junto a los trabajadores de la compañía petrolera y al anterior gerente del garaje Toyota. Sin embargo, en mi mente ella y yo todavía nadábamos en aquella corriente brillante y llena de grava. Yo quería sumergirme en los grandes ríos del mundo, ser atraído a sus profundidades. Ya había imaginado que no quería matar al Mallory sino a mí mismo, y que el río creado por mí trataba, en realidad, de salvarme."
Entonces decide secuestrar una embarcación y navegar hasta el origen del río. Ese viaje, que hace junto a Noon, una niña de doce años, es una viaje al comienzo de los tiempos. Evidentemente se ven amenzados todo el tiempo por la policía que quiere recuperar el barco y por la guerrilla. Todos quieren servirse del río para sus propósitos. Incluso hay un tal Sanger que está filmando un documental. Mallory está cada vez más enloquecido y enfermo. Obsesionado con el río. Él cree que solo la niña comprende que el río y él son una misma cosa y por eso es la única persona en quien confía.
"Mientras remontábamos la corriente, mi deseo de destruir el río cedía paso a la creencia de que había algún secreto en la fuente del Mallory y de que solamente Noon me guiaría hacia él."
Nick Land, Fanged Noumena, traducción de Ramiro Sanchiz, Barcelona, Holobionte (2019) https://edicionesholobionte.com/fanged-noumena-vol-1-de-nick-land/ Leo a Nick Land y pareciera que un androide nos habla con un lenguaje supertecnificado, un androide que conoce la tradición filosófica, el psicoanálisis, el marxismo, un androide que ha leído a Antonin Artaud, a George Bataille, a Maurice Blanchot, a Deleuze y Guattari, que desconoce los límites entre géneros o que practica uno que a veces es poesía y otras algo así como teoría-ficción.
"El deseo maquínico nos resulta inhumano porque desgarra las culturas políticas, borra las tradiciones, disuelve subjetividades y hackea los aparatos de seguridad, rastreando un tropismo sin alma hacia el grado cero del control. Por lo tanto, lo que se le aparece a la humanidad como la historia del capitalismo es un espacio artificial inteligente del futuro que nos invade y debe ensamblarse a sí mismo a partir de los recursos del enemigo. La digitomercantilización es el índice de un tecnovirus en escalada ciberpositiva hacia la singularidad tecnocapitalista planetaria: un traumatismo malicioso autoorganizante que guía virtualmente al complejo del deseo biológico completo hacia la usurpación replicadora poscarbono."
J. G. Ballard, Mitos del futuro próximo (1982), traducción de Marcial Souto, Barcelona, Minotauro (1990) Hacía mucho tiempo que no leía un
libro tan bueno. Es un libro de cuentos, con una atmósfera donde hay piscinas
vacías, el sol es amenazador, hay astronautas jubilados y muchas experiencias
extrañas con el tiempo. Con la conciencia y las percepciones del tiempo.
También hay un cuento divertido de una mujer que está loca y que se cree
Cenicienta, y que repite el cuento de Cenicienta a la manera del Quijote. Mucha gente loca. Mucho inconsciente. Además están esos escenarios de edificios abandonados y
resorts de lujo al lado de la playa, donde apenas hay nadie. Después hay un cuento de guerra televisada, también de un prisionero de los japoneses al final de la Segunda Guerra Mundial que es un cuento de zombis. Está el horóscopo actualizado para el siglo XXI donde los signos no son cabras y cangrejos, sino misiles de crucero y espirales intrauterinas. Los últimos tratan sobre el amor de un hombre por una muñeca de tamaño natural; un tipo que apenas sale de casa, que prefiere moverse en silla de ruedas y que está obsesionado con la escena del asesinato de la película Psicosis, y una familia que jamás ha tenido contacto físico y que se relacionan a través de la pantalla del televisor.
"Solo a distancia podía uno vivir en una verdadera intimidad con otro ser humano, intimidad que con el tiempo quizá llegase a transformarse en amor." ("Unidad de cuidados intensivos")
Me
encanta el universo Ballard, porque es muy borgiano, pura literatura conceptual, y además raro e inquietante, donde siempre hay guiños a la tradición.
Es delicioso. Me puso en un tono de asombro durante toda la lectura. Un tono
soñador, maravillado. Estuve maravillada y con la mente y la imaginación expandidas, latiendo de fascinación.
"¿Simultaneidad? Es posible imaginar que todo ocurre al mismo tiempo, que todos los acontecimientos 'pasados' y 'futuros' que constituyen el universo tienen lugar a la vez. Quizá nuestro sentido del tiempo sea una estructura mental primitiva que heredamos de nuestros menos inteligentes antepasados. Para el hombre prehistórico la invención del tiempo (un brillante salto conceptual) fue una manera de clasificar y almacenar la inmensa catarata de acontecimientos que le había abierto su cerebro incipiente. [...] Si el tiempo es una estructura mental primitiva que hemos heredado, deberíamos recibir con alegría su atrofia, abrazar las ausencias." ("Noticias del Sol")
Cuando estoy trabajando, cuando estoy en ello, esta
sensación de inseguridad es más cotidiana. Pasa uno de pensar que es una obra
maestra a pensar que es una mierda, incluso en la primera relectura. Bueno,
estoy exagerando. La verdad es que suele ocurrir más bien por días. Hay días
muy buenos, otros malísimos, y los más ni buenos ni malos. Es ir haciendo y ya
está. Uno va como distanciándose de lo que está escribiendo, y por eso termina
por ocurrir que se transforma en un bucle, una manera de mirar, de leer, de la que
uno no puede salir, porque en realidad no puede entrar. Ya no está uno dentro
de la novela como para saber qué está pidiendo la novela. Qué es lo que está
ocurriendo allí. Saberlo, porque aquello es un mundo completamente imaginario.
Un mundo paralelo donde ocurren cosas, la más de las veces completamente
insospechadas.