rumiar la biblioteca

lunes, 25 de diciembre de 2017

Ursula K. Le Guin: un mundo hermafrodita

Ursula K. Le Guin, La mano izquierda de la oscuridad (1969), traducción de Francisco Abelanda, Barcelona, Minotauro (2009)
https://www.planetadelibros.com/libro-la-mano-izquierda-de-la-oscuridad/8489

En un país llamado Invierno, un explorador terrícola descubre una sociedad hermafrodita: los seres que allí habitan pueden adquirir la forma de mujer o de varón dependiendo de sus tendencias inconscientes, de algo parecido al "instinto maternal", y eso solo ocurre en determinados momentos de un ciclo biológico bien establecido. Esta fantasía andrógina, tan propia del imaginario de escritoras femeninas, le permite crear un compendio de textos en los que se intercalan la narración del protagonista y explorador terrícola con textos de la tradición propia del mundo que visita y diarios de uno de sus habitantes.
"Considérese: cualquiera puede cambiarse en cualquiera de los dos sexos. Esto parece simple, pero los efectos psicológicos son incalculables. El hecho de que cualquiera entre los diecisiete y los treinta y cinco años, aproximadamente, pueda sentirse 'atado a la crianza de los niños' (como dice Nim) implica que nadie está tan 'atado' aquí como pueden estarlo, psicológica o físicamente, las mujeres de otras partes. Las cargas y los privilegios son compartidos con bastante equidad: todos corren los mismos riesgos o tienen que afrontar las mismas decisiones. Por lo tanto, nadie es aquí tan libre como un hombre libre de cualquier otra parte."
Evidentemente uno enseguida se plantea por qué no encontramos una tradición de fantasía hermafrodita entre los escritores varones, aunque en la cita de arriba seguramente se halle la respuesta. Pero más allá de esto, la novela transcurre de manera entretenida reflexionando sobre otros asuntos, tales como la condición de extranjero, de diferente, de Otro, de exiliado, de traidor. Una lectura entretenida aunque sui generis para tardes de invierno: hace mucho frío en el libro, hace frío en el exterior.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Nicanor Parra: Incredulidad, ecología y antipoemas


Nicanor Parra, Ecopoemas, Barcelona/Las Palmas, Vegueta ediciones (2017)


[Publicado en Liberoamérica el 12/12/2017]

Con 104 años de edad, la poesía de Nicanor Parra sobrevivirá a esa persona llamada «Nicanor Parra». Una persona de carne y hueso cuya longevidad no se hace evidente solo en la voluntad de haber sobrevivido físicamente el promedio de vida humano sino en una obra que lo ha trascendido y lo trascenderá después de su desaparición física. Globalmente conocido como el irreverente y parco representante de una estirpe nacional de laureados poetas chilenos como Vicente Huidobro, Pablo Neruda o Gabriela Mistral, así como admirado por escritores de la relevancia de Roberto Bolaño, quien decía de él que «escribía como si fuera a ser electrocutado», Parra es un artista consciente de eso que llamamos «vida» más allá de la experiencia subjetiva y biográfica.
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lunes, 4 de diciembre de 2017

La novela deejay VIII

Si imaginamos un destino de la literatura similar al destino de la música, en el sentido en el que hoy aplaudimos y celebramos y adoramos al deejay como si de una estrella de rock o de un concertista virtuoso o de un afamado compositor se tratara, y celebramos su trabajo, es decir, el de poner discos, como arte, o mejor dicho, celebramos su collage y su mixtura y su capacidad de navegar por el tiempo y la tradición, de hacer tremolar el tiempo sobre diferentes bases, y extrapolamos el fenómeno al libro, o mejor, al libro electrónico, y pensamos que el escritor dejará de ser ese juntapalabras o el que busca estilo y construye una escritura, y que su función se habrá desplazado hacia un diseñador-maquetador con talento, con conocimientos de programador, que fabrique collages y corta-pegas y links de navegación por las grandes obras de todos los tiempos y aplaudamos su trabajo, lo celebremos como gran hacedor de los tiempos por venir, y colaboremos para que pueda ganarse la vida con mucha mayor soltura que un escritor, porque tal y como dicen algunos, y no sin razón, con semejante tradición para qué escribir o reescribir, o contestar y dialogar con esa tradición, quizá sea suficiente con manipularla y fragmentarla y servirnos de ella para contar la historia que queramos, para seguir ejecutando el hecho literario.

Por ejemplo, yo podría continuar con el montaje de una autobiografía in progress, que ya comenzara con el post La novela deejay, La novela deejay II, La novela deejay III, La novela deejay IV, La novela deejay V, La novela deejay VI y La novela deejay VII utilizando un fragmento de Pensar/Clasificar de Georges Perec para explicar la textura de muchos de mis sueños, sueños narrados, sueños ya escritos:


lunes, 27 de noviembre de 2017

Ricardo Piglia: el escritor como crítico (una cita)

Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi, Un día en la vida, Barcelona, Anagrama (2017)
https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/los-diarios-de-emilio-renzi/9788433998422/NH_592


"Jueves 29 de enero
El escritor como crítico. La crítica no ha incorpordo el trabajo de los escritores (sobre todo a partir del siglo XIX).
La crítica literaria está atada a los saberes externos (por eso envejece). 
[...] Terreno inexplorado (en el muy agotado campo de la investigación literaria): el aporte de los escritores a la teoría y la reflexión sobre la literatura. Un escritor no tiene nada que decir sobra su propia obra, pero tiene mucho que decir sobre la literatura. 
[...] La escritura cambia el modo de leer.
¿Qué clase de lectura es esta?
Forma de intervención. El tipo de intervención define la forma.
Muchas veces es personal (diarios, cuadernos, conferencias, prólogos). Muchas veces es pedagógica, las clases de Nabokov, el curso de poética de Valéry, los manuales de Pound. Muchas veces es polémica, discusiones, manifiestos, debates, cartas. Muchas veces está en los textos de ficción, basta pensar desde luego en Don Quijote y podríamos dedicar una conferencia solo al análisis de esa novela.
Rasgos: la lectura técnica (constructivista, como la llama Pound). La lectura ficcional. La lectura estratégica."


 

lunes, 20 de noviembre de 2017

Pablo Maurette y las cosas del tocar

Pablo Maurette, El sentido olvidado, Buenos Aires, Mardulce (2017)
http://www.mardulceeditora.com.ar/philos.php

[Publicado en Revista de Letras el 20/11/217]

En la era del oculocentrismo, es decir, del privilegio de la vista por encima de todos los demás sentidos al que nos tiene acostumbrados nuestra cultura occidental desde el principio de los tiempos, no deja de llamar la atención un ensayo sobre el tacto o lo háptico, un recorrido por la literatura que privilegia las cosas del tocar.
Pablo Maurette (Buenos Aires, 1979), escritor, guionista cinematográfico y profesor de literatura en la Universidad de Chicago, nos trae El sentido olvidado: ensayos sobre el tacto de la mano de Mardulce, con prólogo de José Emilio Burucúa, que complementa con representaciones pictóricas aquello que viene a decirnos el autor: el sentido del tacto es “la única forma del sentir que el ser humano no puede perder”; también “la única variedad del sentir que no está localizada en un punto u órgano específico del cuerpo”, y “el único sentido que se desdobla”, pues “cuando nos tocamos estamos a la vez tocando y siendo tocados”.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Mónica Ojeda: una jugadora en loop

Mónica Ojeda, Nefando, Avinyonet del Penedès, Candaya (2016)
http://www.candaya.com/producto/nefando/

Cuesta leer novelas arriesgadas hoy en día y más si se trata de novelas escritas por mujeres, no creo que porque ellas no escriban novelas arriesgadas, sino porque pocos editores apuestan por lo que, dentro de poco, será inevitable: las mujeres son la mayoría lectora y ya no podrán ofrecernos cualquier cosa. De modo que los editores tendrán que rebuscárselas para hallar manuscritos con los que sus lectoras se sientan identificadas, sobre todo con respecto a las experiencias femeninas. ¿Qué es la literatura sino comunicación de una experiencia, invención de un mundo propio, transmisión allá en el lector de algún tipo de emoción o interrogante?

Nefando me sorprendió en este sentido. Me gustó su estructura desordenada, su prosa veloz, poética por momentos y sencilla a un tiempo. Digamos también que apenas puede escapar de Bolaño, pero esto ya es la marca de una generación.

Hablemos de la peripecia, aunque apenas si encontramos aquí un hilo narrativo (tal vez su punto más flojo): seis compañeros de piso en Barcelona que pivotan alrededor de un videojuego llamado Nefando, algo, por lo visto, bastante oscuro y pornográfico. Tenemos entrevistas a los personajes y tenemos una novela pornográfica intercalada. Tenemos comentarios en la red de las experiencias sobre el videojuego (tal vez el capítulo más interesante). Tenemos incontables reflexiones sobre el lenguaje, la escritura, la sexualidad, la pornografía, la violencia, la infancia.

Digamos que la experiencia de lectura de Nefando se parece bastante a la descripción que se da del propio videojuego:
"Podría decirse que era un juego para voyeuristas porque ibas checando y dándole clic a cosas y a través de eso te enterabas, a veces sí, a veces no, de lo que pasaba, que al final era siempre nada, o al menos así fue al principio. La nada ocurría todo el tiempo, repetida en loop, porque Nefando no estaba hecho para complacer a nadie a excepción de sus creadores. Por eso digo que no era un juego, aunque simulara serlo: porque trascendía todos los géneros conocidos y se situaba en una especie de limbo de la impostura."