rumiar la biblioteca

lunes, 4 de julio de 2022

Diego Moldes o las etapas de la cultura (cita)

Diego Moldes, En el vientre de la ballena, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2022)

http://www.galaxiagutenberg.com/libros/en-el-vientre-de-la-ballena/

"Recordemos que el simbolismo cosmogónico de la ballena mitológica estaba asociado a nivel profundo con los conceptos de creación, nacimiento, muerte y renacimiento. Mi forma de interpretar la cultura es como la de un ser vivo, un ciclo biológico, pero un ser vivo conectado con lo mitológico, es decir, no sólo nace, crece, se reproduce y muere, sino que renace en un eterno retorno (no el Ewige Wiederkuntf de La gaya ciencia de Nietzsche sino el de la tradición sánscrita hindú) de cultura o culturas que se suceden unas a otras. Esas culturas pasan por seis etapas de nacimiento, crecimiento, esplendor, decadencia –tomo la idea de Spengler pero despreciando su ideología subyacente y su pesimismo– y muerte, pero con una circularidad cíclica, propia de los mandalas del hinduismo y el budismo, que no dejan de ser más que representaciones del cosmos infinito. Esas seis Etapas de la Cultura, son las ya citadas: Precultura, Cultura, Contracultura, Poscultura, Neocultura, Incultura."

lunes, 27 de junio de 2022

Juan Pablo Villalobos, la autoficción y el deseo de escribir no consumado

 

Juan Pablo Villalobos, Peluquería y letras, Barcelona, Anagrama (2022)

https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/peluqueria-y-letras/9788433999450/NH_693

Nouvelle más que novela, Peluquería y letras nos presenta a un narrador llamado Juan Pablo Villalobos, escritor, casado con una brasilera, con dos hijos, que básicamente hace dos cosas: ir a pedir un justificativo a la clínica gastroenterológica donde le practicaron una biopsia e ir a cortarse el pelo. Por supuesto que estas dos simples acciones lo van enredando en tramas menores e incluso trepidantes, si es que la vida de un escritor puede ser trepidante en absoluto, más allá de un simpático juego autoficcional y metaliterario que toma por cómplice al lector.

"El deseo de escribir, qué impulso más irracional, como el amor, e igualmente, como en la consumación del amor, al escribir el resultado era casi siempre una decepción, aquello que se intuía resultaba imposible de plasmar; cuando mucho, la búsqueda devenía hallazgo, un estilo que terminaba por convertirse en fórmula, saciedad, repetición, literatura convencional, complaciente consigo misma, como el amor pequeñoburgués; quizá en el fondo el único amor genuino por la literatura fuera el que mantenía el deseo de escribir sin consumarlo, quizá la verdadera prueba de amor por la literatura fuera negarse a escribir, elegir permanecer enamorado de la literatura antes que convertirse en escritor."


lunes, 20 de junio de 2022

Tatiana Salem Levy o narrar la violencia

Tatiana Salem Levy, Vista Chinesa (2021), traducción de Mercedes Vaquero Granados, Barcelona, Libros del Asteroide (2022)

https://librosdelasteroide.com/libro/vista-chinesa

Esta la historia de una violación, o mejor, el testimonio de cómo narrar la violencia. Un relato desgarrador, emotivo e intenso, donde el cuerpo es el protagonista: el dolor, el placer, la anestesia. Vista Chinesa es un monte de Río de Janeiro al que la protagonista, una arquitecta bien avenida, iba a hacer footing habitualmente. Pero un día decidió cambiar el horario e ir por la tarde. Así comienza un relato de una de las experiencias más traumáticas de su vida. 

"A decir verdad, no sé si algún día tendré el valor de entregaros esta carta, de contaros que vuestra madre no es solo vuestra madre, vuestra madre es también esta mujer que vio al diablo frente a sí."

lunes, 13 de junio de 2022

Fernando Clemot o narrar el nacimiento del fascismo

 

Fernando Clemot, Fiume, Valencia, Pre-textos (2021)

https://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=2058

Tristam Vedder, un periodista americano, vuelve muchos años después a Fiume, escenario de uno de los experimentos más inquietantes del siglo XX. Allí, el conocido poeta Gabriele D'Annunzio instauró una ciudad-Estado independiente con el primer gobierno fascista que se conoce, modelo después de Mussolini, y Tristam estaba allí en calidad de corresponsal. Treinta años después viaja con su mujer, su hija y yerno, un viaje por Europa cuyo destino final es visitar el lugar donde su hijo cayó en combate en la Segunda Guerra Mundial. Pero volver a los escenarios del pasado lo traslada al territorio de la memoria. 

"El problema de observar el nacimiento del fascismo ahora es separarlo del proceso de putrefacción que sufrió. Separar la carne podrida del hueso. Entender qué nos atrajo de aquello, por qué nos sedujo y qué lo llevó de Fiume a las fosas Ardeatinas, de la marcha sobre Roma a Treblinka. Cuesta aislarlo ahora de su degradación, miseria y derrota final. En 1919 el fascismo no era sinónimo de muerte, dolor o tortura. No era ni siquiera fascismo, no tenía nombre entonces, era una nueva dialéctica, una forma de combatir lo antiguo, una reacción extrema a todas aquellas políticas que habían llevado al mundo a una tragedia. Entre 1919 y 1922 aquel concepto era revolucionario, un movimiento tan fascinante como lo que estaba ocurriendo en Rusia. En Fiume puede que no fuera siquiera una ideología: era una estética. Todas las ideologías en el momento que se nombran como tales comienzan a parecerse: el socialismo, el nacionalismo, el anarquismo, el fascismo. Contienen todas un poso de obediencia y dogmatismo. Son una fe y, como tal, solo pueden arrastrar inevitablemente al enfrentamiento y, finalmente, a la muerte."

El gran acierto de Fiume es mostrarnos a un personaje que a medida que leemos se vuelve cada vez más antipático, pero también fascinante. Confiesa sus bajezas y nosotros, como lectores, nos compadecemos, y esa contradicciones nos pone en una situación realmente incómoda. Fernando Clemot, notable narrador de prosa envolvente y deslizante, nos arrastra (y nos dejamos) hacia lo más abyecto de la humanidad, hacia lo más abyecto de nosotros mismos.

lunes, 30 de mayo de 2022

Andrea Mayo o el maltrato (cita)

 

Andrea Mayo, La planta carnívora, Barcelona, Comba (2022)

https://editorialcomba.com/libros/narrativa/la-planta-carnivora/

"A veces crees que todo puede cambiar porque te dice que no se ha dado cuenta de lo que hacía, y te asegura que lo ha entendido y te pide perdón besándote cada herida, en una especie de paroxismo de arrepentimiento, y te suplica otra oportunidad y promete que tienes razón, jura que nunca más, argumenta miedo e inseguridades, experiencias traumáticas; una madre infantil y un padre violento y una hija mentirosa de un hombre infiel. Son pocos momentos. Y no son auténticos. Tienen propósito. Persiguen un fin. Forman parte de la trampa. Son como las promesas del jugador compulsivo, que cuando pierde asegura que no repetirá y que en cuanto se recupera olvida lo que ha dicho. Jura hasta que tiene bastante dinero para apostar otra vez."


lunes, 23 de mayo de 2022

Reinaldo Laddaga o crónica de Nueva York durante la Gran Pausa

Reinaldo Laddaga, Altas del eclipse, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2022)

http://www.galaxiagutenberg.com/libros/atlas-del-eclipse/

El coronavirus fue la Gran Pausa. Pero además, la pandemia puede leerse en clave de cuento de terror. Y así lo hizo Laddaga, con Edgar Allan Poe y esos cuentos suyos que muestran un espacio donde no se está ni vivo ni muerto: "El entierro prematuro", "Pérdida del aliento", "La máscara de la muerte roja", "Revelación mesmérica". Para colmo, el autor padeció el virus en carne propia. 

"Y tenían miedo: todos tenían miedo. Es que no les habían dado la indumentaria que una enfermedad tan contagiosa requería, de manera que por los pasillos caóticos se veía desfilar la mayor variedad de coberturas protectoras. Las doctoras y enfermeros se traían de sus casas lo que fuera que pudiera detener la transmisión del virus: anteojos de buceo, máscaras de metal como las que usan los soldadores, cascos de motociclista, guantes deportivos para las manos y bolsas de plástico para envolverse los pies. Y ese desfile ominoso de disfraces marchaba por pasillos donde los enfermos estaban acostados boca abajo en sillones y banquetas, con tubos de oxígeno en la espalda, como buzos en el lecho de una corriente evaporada, y en salas atestadas donde ocho pacientes estaban conectados al tanque de un respirador como si fuera a un pulpo mecánico y ruidoso."

Atlas del eclipse es una crónica de Nueva York durante la pandemia. Calles vacías, fantasmales. Camiones frigoríficos para conservar cadáveres. Cementerios. Pero al mismo tiempo, es la crónica del pasado de Nueva York, casi siempre en excursiones por el lado más desfavorecido de la ciudad, por las afueras. Las películas suelen mostrarnos mucho más a los ricos que a los pobres. Así, leemos historias entrelazadas que superponen capas de tiempo en los mismos lugares. Un mapa lúgubre con historia.