rumiar la biblioteca

lunes, 9 de marzo de 2015

Leila Guerriero o Bartleby confesado

Leila Guerriero, Zona de obras, Madrid, Círculo de tiza (2014)
http://circulodetiza.es/autores/

Interesante la voz prístina y arrabalera de Leila Guerriero en este recopilatorio de artículos y conferencias relacionados con el periodismo narrativo, la crónica latinoamericana y sus aledaños.


"La primera cosa que pensé cuando me invitaron a dar esta conferencia fue aquella frase del director de cine François Truffaut que decía no haber conocido a nadie que, de niño, haya querido ser crítico de cine. La segunda cosa en la que pensé fue en que, tan difícil como encontrar a alguien que, de niño, haya querido ser crítico de cine es encontrar a alguien que, de niño, haya querido ser periodista cultural. La tercera cosa en la que pensé fue una frase, y esa frase fue: 'El periodismo cultural no existe'. La cuarta cosa en la que pensé fue un comentario a todo lo anterior. Ese comentario fue: qué suerte." ("El periodismo cultural no existe, o los calcetines del pianista")

En todo el libro sobrevuela la pregunta sobre el hecho de escribir y la dificultad de hacerlo o las pocas ganas de "encerrarse para hacerlo", pero donde mejor y de forma más contundente se plantea el asunto es en el brillante texto "Listas", en el que enumera qué ayuda y qué no ayuda a escribir. Me dentengo en algunos casos del NO que me resultan familiares: 

"No tener nada que hacer no ayuda a escribir."
"Tener miedo no ayuda a escribir."
 "Que sea domingo -o feriado- no ayuda a escribir."
"Mirar fotos viejas no ayuda a escribir".
"Regresar no ayuda a escribir."

Guerriero también podría haber dicho: Naturalmente preferiría no escribir, aunque nadie puede negar que Bartleby ayuda a escribir.



lunes, 2 de marzo de 2015

Gabriela Cabezón Cámara o la poesía se incendia

Gabriela Cabezón Cámara, Romance de la Negra Rubia, Buenos Aires, Eterna Cadencia (2014)
http://www.eternacadencia.com/catalogo.htm

Una okupa se incendia a lo bonzo ante la inminencia del desalojo: punto de partida de un romance bellísimo y crudo a un tiempo, sádico, político, humorísitico a su manera, delirante, irónico y perverso, pero sobre todo poético. Observen qué fraseo:

"Digo quién lo hubiera dicho: lo hubiera dicho cualquiera es la respuesta coral, pero están equivocados el coro y el corifeo; no lo hubiera dicho nadie y menos que nadie yo. Es que cualquier perspectiva es un lugar conseguido, yo no creo que haya lugar totalmente regalado: se llega a la perspectiva, lo que organiza el relato, y si se puede contar es que algo de bueno habrá ahí donde estás parado y si se quiere contar es que algo se está buscando. Ese punto es como un nudo donde se tejen los hilos sueltos de cualquier vida y de esa trenza florece el milagro del sentido que es tan real como fue la damajuana sin fin en las bodas de Canaán [...], y sin embargo salimos, de las bodas y del relato, ebrios de tanto entender cómo es que funciona todo y así vivimos inmersos en resaca celestial."

Un estilo asombroso y eufónico y culto y popular: todo eso a un tiempo. Hipnótico y social o, mejor, es lo que hay.

Sorpresa y grata, Cabezón Cámara. 






>

lunes, 23 de febrero de 2015

Onetti suena a tango

Juan Carlos Onetti, La vida breve (1950), Barcelona, Edhasa (1977)

Breve es la vida del escritor, nos dice Onetti, breve pero múltiple. El hacedor gusta de vivir tantas vidas como le permita la imaginación, y de eso trata esta novela, de pequeñas vidas alternas. De alternativas, las que se puedan.

También será breve mi lectura. 
(Lectura: otra forma de vida breve.)

Porque qué más agregar a esas superpuestas vidas breves con sus respectivas mujeres en escenarios paralelos y ya no sabemos cuál es la historia principal y cuál la de ficción:


"Sobre el escritorio, la fotografía estaba entre el tintero y el calendario, las cabezas de los tres representantes sobrinos de la Queca esforzaban sus sonrisas a la espera del momento en que el hombre que me había alquilado la mitad de la oficina -se llamaba Onetti, no sonreía, usaba anteojos, dejaba adivinar que solo podía ser simpático a mujeres fantasiosas o amigos íntimos- se abandonara alguna vez, en el hambre del mediodía o de la tarde, a la estupidez que yo le imaginaba y aceptara el deber de interesarse por ellos."

Onetti viene a explicarnos cómo funciona la cabeza de un escritor y fondo y forma reproducen la idea.

"Un argumento, vamos -había dicho Julio Stein-; algo que se pueda usar, que interese a los idiotas y a los inteligentes, pero no a los demasiado inteligentes."

Por lo demás, su prosa suena a tango y a todo el imaginario rioplatense del tango: garúa, mujer, adulterio, rechazo, asesinato.


lunes, 16 de febrero de 2015

Jorge di Paola / Juan José Manauta

Quería hacer dos post: uno sobre Di Paola y otro sobre Manauta; quería releer los dos ejemplares de cuentos viejos y de papel excesivamente amarillento que andan allí cambiando de balda en mi biblioteca y humedeciéndose, y atemperándose de interrogantes y cierta ranciedad; quería, no faltaba la voluntad, pero la modorra de siesta en pleno invierno desanima a cualquiera.

Diré de Di Paola, quizá el más interesante y simpático: el espejo, el simulacro, la prosa rara, la enfermedad.

"Porque somos incapaces de aseverar, incapaces de negar que nos miramos a un camaleón adosado a nuestro espejo, y que con otro en la navaja nos afeitemos. En ese espejo que se empaña con su propio aliento de camaleón, el desdichado, que solo puede tener su figura cuando otro de su especie se apoya sobre él." ("Camaleón en el espejo")

Diré de Manauta, que parece más prolijo y realista-costumbrista: ahora mismo lo acomodo con Selva Almada.

"Me puse a tomar mate con ella. La Diana es de poco hablar, pero sabe mirar con una tranquilidad en los ojos... por donde se le adivina el hambre y la paciencia que una mujer necesita para aguantarla. Mucha paciencia. Más paciencia que el hombre, porque una mujer piensa tal vez que con el hambre perjudica la descendencia. La Diana callaba (con ese nombre de perra que el Tuco le había puesto), pero sonreía y me miraba tristemente, ajena a toda felicidad, o como diciéndome que ya era una mujer. Le di otra torta frita y ella volvió a arreglar el mate." ("Diana")

lunes, 9 de febrero de 2015

Juan Francisco Ferré o la polisemia

Juan Francisco Ferré, Providence, Barcelona, Anagrama (2009)
http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH_463

Algo desquiciante la polisemia de este artefacto o novela del porvenir tejida con motivos entrópicos y deconstruida al ritmo trepidante de una prosa sugestiva y profética y apabullante también, nadie va a negar la desmesura de Ferré. 

Móntatelo tú mismo, como leí por ahí que dice José Luis Amores: Providence es novela que se juega.


"No busque a Providence en Providence. No se moleste, no está ahí. Durante decenios hemos buscado a Providence por todo Providence. Y ahora hemos descubierto que estábamos engañados al actuar así, confundiendo la apariencia de las cosas con las cosas en sí, como nos enseñara el maestro racionalista Immanuel Kant. Hemos confundido fenómenos con esencias, acciones con sustancias, accidentes con seres."

Ejecuto Providence según las sugeridas instrucciones de uso: un videojuego, un guión de cine, un pacto fáustico, un sueño erótico con harén feliniano a lo Ocho y medio, el mito popular del origen de América, una historia de terror lovecraftiana, un remake de Tiburón, un documental macabro sobre la vida de un profesor de cine español, un remake constante de todas las películas a modo de reescritura de la historia del cine, la diseminación de diferentes realidades porque eso es realismo bien entendido, la broma de un adicto-compulsivo o la carcajada de un pícaro demasiado culto que derrocha cinismo y erudición por igual en todos los niveles de lectura que pude adivinar, aunque no ejecutar.

Desbordada he quedado, fascinada. 

Quiero más.

lunes, 2 de febrero de 2015

Lamborghini, Walsh, la violencia y los dinosaurios en la cama

Osvaldo Lamborghini,
El fiord (1969), Barcelona,
Ediciones sin fin (2014)


Dos formas de manifestarse la violencia: la realidad desbordada, en Walsh, que la denuncia o señala; la ficción magnificada y hasta profética en Lamborghini, que la parodia y exubera.
(
A saber cómo se conceptualizará la violencia que sucede ahora.)

Leánse juntos o en conjunto, por ejemplo, El fiord y Operación Masacre y la Argentina de entonces se conforma con salvaje impunidad, al menos desde el punto de vista alejado o quizá también alelado o, mejor, con el imaginario desde el que un hijo de los años setenta ha sido educado.

De El fiord:
"El primer LATIGAZO me arrepolló la oreja izquierda. Perdí toda mi tibieza centrista y grité, grité como un poseso: '¡Arriba los Pobres del Mundo!', y '¡Atrás, Atrás, Chancho Burgués!'. El segundo me incrustó el esternón en la pared del estómago, toda cubierta de musgo. El tercero me arrancó un testículo y vi mi sangre. Con ella regando las baldosas del piso, inicié un desaforado recule en dirección al guerriloto Sebas, quien cuando estuve a su alcance me recibió con una tocadita de upite a modo de aliento y de saludo."

De Operación Masacre:
Rodolfo Walsh, 
Operación Masacre (1957),
Madrid, 451 editores (2008)





"Parece que Rodríguez Moreno estuviera tratando de ganar tiempo. No ha de resultarle muy agradable salir con semejante noche para matar a diez o quince infelices. Personalmente está convencido de que más de la mitad no tienen nada que ver. Y aun los otros le inspiran dudas. Nerviosos partes se cambian entre él y el jefe de Policía que ya ha llegado a La Plata. Las instrucciones son terminantes: fusilarlos. La alternativa: quedar incluido él mismo en la ley marcial. Parece que hasta se habla de mandarle un delegado con tropas."




Y escúchese aquel tema de Charly García, "Los dinosaurios", incluido en Clips modernos (1983), para redondear la idea.