rumiar la biblioteca

lunes, 22 de agosto de 2022

Gustavo Faverón Patriau: puentes, trampas, cárceles


Gustavo Faverón Patriau, Vivir abajo, Avinyonet del Penedés, Candaya (2019)

https://www.candaya.com/libro/vivir_abajo/

Un periodista está investigando la historia de un tal George Bennett, cineasta, asesino de un integrante de Sendero Luminoso. Es un tipo misterioso a más no poder. Además, hay otro tipo que se llama exactamente igual: parece que es el padre. El periodista viaja a la ciudad natal de George, en Estados Unidos. Ahora es la voz de Laura Trujillo quien nos cuenta la historia de George, a quien conoció de niño, pero para contarnos la historia de la infancia de George, tiene que contarnos su propia historia. Su marido está loco: es un excombatiente de la guerra de Yugoslavia y ha visto (y hecho) cosas espantosas. La propia Laura sufrió muchas cosas: ha pasado por las manos de un exnazi que la llevó derechito a la oscuridad. Pero el padre de George tampoco se queda corto. Hace cosas extrañamente perturbadoras en el sótano. Por si fuera poco, es uno de los arquitectos de los edificios donde se llevan a cabo las torturas de la tan espantosa historia de Latinoamérica. Un hilo conductor del horror: nazismo, CIA y Operación Cóndor, guerras interminables, la misma gente orquestándolo todo, el mismo mal abyecto. Cuando George descubre todo el espanto de su propio padre, sale al mundo a vengar sus atrocidades. Ahora es un narrador en tercera el que nos cuenta el periplo de George. Viaja a Paraguay, a Argentina, a Chile. Hace películas. En Paraguay conoce a un poeta y una cineasta: se enamora de ella y empieza a perseguirla. Ella es su deseo, su motor. George intenta vengar la desgracia de la chica. Después intenta vengar la desgracia de Laura Trujillo. Por último es el periodista quien intenta recopilar todo lo contado. Intenta explicarnos el horror, pero para conocerlo, ha de sufrirlo en carne propia.

Evidentemente que una novela tan enorme es sin duda imposible de resumir. Vivir abajo es una experiencia. Uno no la lee, la atraviesa. Intenta cruzarla como se cruza un puente que se tambalea. Con un imaginario, una estructura y un fraseo que nos recuerdan a Bolaño, asistimos al horror de las dictaduras latinoamericanas, conocemos a poetas, rockeros y fantasmas, a mucha gente loca, a mucha gente mala.

"Cuando eres joven y empiezas a escribir, crees que eres una especie de arquitecto que construye puentes para que la gente los cruce, para que la gente vaya del lugar desolado donde vive a un lugar lleno de vida donde se abolirá la desolación. Con el tiempo te das cuenta de que no es así. Los puentes que construyes son, inevitablemente, demasiado frágiles. Se rompen apenas alguien trata de cruzarlos. Los ves caer y sabes que el poema que escribiste era una trampa mortal. Después lo haces de nuevo, solo que ahora eres consciente. Ese es tu oficio. Es una cadena infinita: dispones el puente (escribes el poema), te escondes, esperas, ves que alguien trata de cruzarlo, ves que el puente se rompe y asomas para escuchar lo que grita la gente al desbarrancarse, antes de hacerse añicos contra las piedras o ahogarse en el río al fondo de la quebrada. Eso que gritan, eso que los escuchas gritar, en el instante de la muerte, ese es el sentido del poema. Entonces lo entiendes, y con esos materiales construyes el próximo puente, que es otra trampa. En verdad, más que una trampa, o un puente, el poema es como la entrada de una cárcel de la que nadie sale vivo..."

lunes, 1 de agosto de 2022

Angela Carter en el circo

 

Angela Carter, Noches en el circo (1984), traducción de Rubén Martín Giráldez, Madrid, Sexto Piso (2022)

https://sextopiso.es/esp/item/600/noches-en-el-circo

Fevvers es una mujer mitad pájaro que ha recibido la visita de un periodista, Walter, porque tal fenómeno de circo no puede escapar a las noticias. Ella es trapecista, la mejor y más destacada de Londres. Estamos justo al final del siglo XIX y los espectáculos en directo no se llamaban "en directo". La prensa se interesaba por ellos.

La cuestión es que la tal Fevvers le cuenta toda su vida: un periplo bien sadiano y picaresco. Y el tal Walter se queda prendado; tanto, que convence a su jefe para que lo deje viajar con el circo hasta Rusia para escribir una crónica de todo lo que acontece. 

Así se van a Rusia y luego viajan a Siberia, y entonces sufren un accidente que los lleva de regreso a un mundo mágico y prerracional. Un mundo donde Fevvers encaja perfectamente.

"En esta época, el umbral de la era moderna, la bisagra del siglo XIX, si se hubiera hecho una consulta popular entre todos los habitantes del mundo, la mayor parte de ellos ocupados como estaban a lo largo y ancho del planeta en los asuntos cotidianos de la agricultura y la tala y quema, las guerras, la metafísica y la procreación, habrían coincidido con aquellos siberianos indígenas en que la idea misma del siglo XX, o de cualquier siglo, era una noción estrafalaria. Si ese plebiscito global se hubiera llevado a cabo de manera democrática, el siglo XX directamente habría dejado de existir [...]. Sin embargo, incluso así, incluso en aquellas remotas regiones, aquellos fueron los últimos y desconcertantes días antes de la historia; es decir, de la historia tal y como la conocemos; es decir, de la historia blanca; es decir, de la historia europea; es decir, de la historia yanqui..."

Humor a raudales, feminismo a destajo, delirio de personajes.

lunes, 25 de julio de 2022

Damián Tabarovsky o narrar es comentar

 

Damián Tabarovsky, El momento de la verdad, Buenos Aires, Mardulce (2022)

https://www.mardulceeditora.com.ar/wp/product/el-momento-de-la-verdad/

Un narrador que observa desde "la mira", tal vez un panóptico, pero no, porque no sabemos si lo mira todo, no es del todo un narrador omnisciente. Un narrador sin cuerpo que solo es mente, o mejor, que solo es escritura: comentarios y razonamientos y devaneos sobre cómo eso que es podría ser. 

Así, leemos por ejemplo reflexiones sobre la escritura ("Pensar y escribir son lo mismo (se piensa con la punta de los dedos)"); sobre el mercado ("el discurso de nuestro enemigo que se propaga por todos los canales para volverse sentido común"); sobre la memoria ("Tal vez sea la memoria lo que le restituye al pasado su incompletud, y lo vuelve así posible para nosotros"), sobre el acto de narrar ("Narrar es comentar, es un comentario interpretativo [...]. La interpretación es un arma"). 

Un libro, por supuesto, a caballo entre lo narrativo y lo ensayístico, o entre lo narrativo, ensayístico y programático:

"Cae una hoja de un árbol y entretanto, ante la mira, pienso que tal vez no hice otra cosa en mi vida que escribir manifiestos. Proclamas. O, mejor dicho, programas. El aspecto programático de toda narración, de todo pensamiento: si falta eso, el texto ya no tiene interés para mí."

Pocos autores como Tabarovsky consiguen desnudar al narrador de toda figuración y construir una narración que concatena ensayo, reflexiones sobre qué significa escribir y cómo la literatura es capaz de convertirse en arma contra el mercado.

lunes, 18 de julio de 2022

Rodrigo Márquez Tizano y el apocalipsis

 

Rodrigo Márquez Tizano, Yakarta, México, Sexto Piso (2016)

https://sextopiso.mx/esp/item/348/yakarta

Narrada por fragmentos que no responden necesariamente al orden lineal, Yakarta nos presenta un mundo apocalíptico: una plaga ha diezmado el mundo y el narrador es uno de la brigada encargada de acabar con las ratas. También está Clara, su novia, una chica que tiene una piedra que está viva. La piedra dice cosas y les muestra imágenes holográficas o tal vez esas imágenes llegan directamente al inconsciente de los personajes.

"Hemos pasado toda la tarde conectados a la piedra. Las imágenes pertenecen a mis épocas de estudiante. Hay días que se trata sobre el origen del bicho, otros tantos de los túneles. A Yakarta voy por mi cuenta: atravesando amplios valles y más tarde escalando el pico. Complicado, el ascenso: la mayoría de las veces se cruzan las ciudades, esta y aquella, en un mismo dibujo desordenado."

El estado del mundo es catastrófico y el lenguaje refleja esa perplejidad, del mismo modo que acuden retazos del pasado de México y se mezclan con elementos completamente futuristas. El ancestral (y azteca) juego de la pelota, eso sí, es de las pocas cosas que perviven, así como relatos sueltos escritos en un cuaderno, que hablan del pasado, del futuro, de un mundo propio y delirante, en el que Yakarta es la fantasía virtual de un futuro aún posible.

lunes, 11 de julio de 2022

Pablo Manzano: fiesta, sexo y frustración

Pablo Manzano, Transatlántico, Buenos Aires, Zeta Centura Editores (2021)

http://zetacenturiaeditores.com.ar/product/transatlantico-de-pablo-manzano/

Facundo, el narrador, se la pasa de fiesta en fiesta. Muchas drogas, mucho sexo. Vive con su amigo Patricio, pintor y compañero de juerga. Cuando cumple los veintisiete, decide irse a vivir a España. Se cansó. Intenta convencer a Carolina para que lo acompañe, la mujer de la que está obsesionado, pero ella se le ríe en la cara. Bueno, qué le vamos a hacer. En España tiene suerte, conoce a una pareja que le alquila una habitación, se casa con la chica por papeles. Pero con cada mujer que se cruza se le complica la vida, como si no pudiera pensar con la cabeza. Se mete en líos, uno tras otro. El resultado es que vamos acompañando a Facundo de frustración en frustración: un hombre desesperado por amor que solo obtiene sexo y que no le queda otra que vivir las desventuras de todo inmigrante: pisos compartidos, casas okupas, matrimonios por conveniencia, oficinas de Western Union, nostalgia del pasado. Hasta que Patricio lo llama por teléfono y le dice que está en España. Empiezan a verse. A él le va bastante bien, cosa que aumenta la sensación de fracaso de Facundo. El tipo es un tango.

"Podía dejar mi país (cambiar mi manera de hablar), podía dejar las drogas, los correteos y las risas idiotas, podía dejar a Nietzsche, a Artaud (cambiar la poesía maldita por materia de periódico). Pero había algo que nunca dejaría, entre todas las cosas de la vida sometidas a un vaivén contaba con la pervivencia de esa amargura rezumante, ese goteo que se enfría y se condensa en el pozo del ombligo por las noches, que se aclara hasta desaparecer."

Podría decirse que Transatlántico, escrita con una prosa notable, rítmica y fresca, entra de lleno en la cuestión de qué significa la masculinidad, algo que ha virado hacia un nuevo lugar que aún carece de mapa. 

lunes, 4 de julio de 2022

Diego Moldes o las etapas de la cultura (cita)

Diego Moldes, En el vientre de la ballena, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2022)

http://www.galaxiagutenberg.com/libros/en-el-vientre-de-la-ballena/

"Recordemos que el simbolismo cosmogónico de la ballena mitológica estaba asociado a nivel profundo con los conceptos de creación, nacimiento, muerte y renacimiento. Mi forma de interpretar la cultura es como la de un ser vivo, un ciclo biológico, pero un ser vivo conectado con lo mitológico, es decir, no sólo nace, crece, se reproduce y muere, sino que renace en un eterno retorno (no el Ewige Wiederkuntf de La gaya ciencia de Nietzsche sino el de la tradición sánscrita hindú) de cultura o culturas que se suceden unas a otras. Esas culturas pasan por seis etapas de nacimiento, crecimiento, esplendor, decadencia –tomo la idea de Spengler pero despreciando su ideología subyacente y su pesimismo– y muerte, pero con una circularidad cíclica, propia de los mandalas del hinduismo y el budismo, que no dejan de ser más que representaciones del cosmos infinito. Esas seis Etapas de la Cultura, son las ya citadas: Precultura, Cultura, Contracultura, Poscultura, Neocultura, Incultura."