rumiar la biblioteca

lunes, 9 de enero de 2017

Ricardo Piglia o qué es un diario

Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Los años felices, Barcelona, Anagrama (2016)
https://www.anagrama-ed.es/libro/ebooks/los-diarios-de-emilo-renzi/9788433928115/EB_493


¿Y si lo mejor que yo he escrito,
y si lo mejor que yo escribiré en mi vida,
fueran estas notas, estos fragmentos,
en los que registro que nunca alcanzo
a escribir como quisiera? 
(octubre de 1968)



En la introducción de título "En el bar" al segundo tomo de Los diarios de Emilio Renzi, Piglia nos advertía que a punto estuvo de organizar las anotaciones de sus famosos cuadernos según ciertas series, pero que finalmente abandonó la idea pues, de hacerlo, se perdía la sensación de caos propia de un diario de escritor. Afortunadamente no eliminó las categorías, de modo que podemos leer el diario de varias maneras. (Un diario Rayuela.) Aquí me parece que una lectura posible es la llamada Serie E, compuesta por reflexiones sobre el género del diario, y también: sobre su propio diario, una obra en marcha.

¿Qué es un diario para Emilio Renzi? Rescato las ideas más llamativas (y no se pierda de vista que van apareciendo "al tiempo" que la escritura, al menos así lo suponemos):

1. El diario como una máquina registradora de la microscopía de la vida privada. Ni la novela ni el ensayo histórico son capaces de hacer esto. "Lo mejor del género son los borradores", dice.
2. El diario como collage. No hay "una retórica común", ni desarrollo de temas.
3. El diario como un registro de la educación sentimental.
4. No escribir "construyendo" (como la literatura), sino con rapidez, con una escritura "instantánea". El problema del diario es la oposición forma/sinceridad. (Más adelante, y buscando una "forma" para el género, dice: "narrar como si no supiera cómo van a terminar las historias (que he vivido). Una escritura ausente, sin memoria".)
5. El diario como una "poética del pensamiento".
6. Leer un diario como se "lee" un sueño: todo es verdadero, pero tan cargado de sobreentendidos que solo puede entenderlo su autor. 
7. El diario como "género psicótico"; es decir, y a pesar de aparentar lo contrario, el diario pierde el contacto con la realidad.
8. El diario como espejo. Estilo descriptivo, no interpretativo.
9. El diario como "laboratorio de la escritura". 
10. Nunca "escribir textos extensos": "el diario es una cadena de eslabones finos".


"Intentar en estos cuadernos tres registros. Irónico, con los hechos narrados sin elaboración, directamente. Introspección, es decir, verse a sí mismo como si uno fuera otro que está en el pasado del que se observa. Conceptual, para unos pensamientos todavía no pensados."

lunes, 2 de enero de 2017

Los misterios de Ozick

Cynthia Ozick, Cuentos reunidos (2004), traducción de Eugenia Vázquez Nacarino, Barcelona, Lumen (2015)
http://www.megustaleer.com/libro/cuentos-reunidos/ES0087360

Déjenme que lo diga de una vez: Cynthia Ozick es inmensa, novedosa, divertidísima. Cynthia Ozick es la sibila a quien rendir tributo, encender velas e incienzo y quemar para ella nuestros mejores párrafos. Su lectura me provoca una intensa fascinación y a la vez perplejidad, tanta que enseguida siento deseos absolutos de inciarme en eso que ella hace, en los misterios de Ozick. Los misterios de Ozick parecen sencillos pero difíciles de encontrar en las librerías, señores. Fíjense: una mujer que escribe con un humor exquisito, ironía constante y, lo peor, sobre escritores (el Tema Prohibido). ¿Cómo se atreve? ¿Cómo lo hace?

A primera vista parece bastante fácil: relaboración de la tradición (y no solo la judía), relaboración de las mitologías (y no solo las judías), precisión, nada de florituras anochecidas, mucho desparpajo y pocas y contadas veces un párrafo poético (cuando toca). Utiliza comparaciones del tipo: "mascaba las notas al pie como si fueran caramelos balsámicos"; "un aire denso, pesado, caliente, sesgado y vehemente, como el aliento de un juez vengativo" (ok, aquí tal vez sobran adjetivos). Es mayormente realista, pero no se corta cuando lo irracional irrumpe con la fuerza de los huracanes. Pareciera que defiende la verdad de la ficción por encima de la verosimilitud (por eso algunos tildan sus escritos de alocados). 
"No importa, dice la Ficción; qué gracia, dice la Transgresión; ¿y qué más da?, se burla el Sueño." ("Dictado")
Además, es adorablemente metaliteraria: aquí hay poetas, escritores, pintores, actores, editores, críticos, intelectuales, traductores, seres mitológicos, Henry James y Joseph Conrad, un joven T. S. Eliot, plagios, lexicógrafos, rabinos, amanuenses, etcétera. Seres indignados, desesperados, hechidos de orgullo, enamorados, envidiosos o alelados. Seres obsesionados con algo (a la manera quijotesca, a la manera de esos personajes de las películas de Werner Herzog): piénsese por ejemplo en el protagonista de la excelente novela El mesías de Estocolmo, completamente obsesionado con que es hijo de Bruno Schulz, un delirio en toda regla.

Algunos la clasifican con la etiqueta de "escritora judía", como también se dice de Kafka que escribía "literatura judía". Por mi parte tiendo a pensar que el Holocausto pertenece a la Historia Universal. No sé por qué no se la llama simplemente "Maestra absoluta de la Metaliteratura", "por fin esa Mujer que Escribe para Todos", "llegó la Era de la Mujer con Sentido del Humor" y "queremos más de Este Tipo". 

"Saltaba a la vista que no era simplemente una historia, sino que apuntaba a mucho más, y ese 'mucho más' significaba en sí mismo mucho más. Ya solo con eso me amargué; son técnicas que se aprenden en esas lápidas huecas llamadas escuelas de escritura. A mí me parece que cuando uno quiere contar una historia, la cuenta. Estoy en contra de las máscaras y los trucos de la metáfora y la fábula. Por esa razón me atraen los cuentos de magia y fantasía: significan lo que dicen; en ellos los milagros no son símbolos, sino probabilidades condicionadas." ("Usurpación")

Déjenlo todo y léanla.
 
 

lunes, 26 de diciembre de 2016

Damián Tabarovsky o cómo narrar post-desaparecidos

Damián Tabarovsky, El amo bueno, Buenos Aires, Mardulce (2016)
http://www.mardulceeditora.com.ar/ficcion.php

[Publicado en Revista de Letras el 23/12/2016]
“Es difícil oponerse al amo bueno, la violencia que ejerce ya no es violenta, al contrario, es una violencia pacífica, la fuerza tranquila, el método del diálogo, el consenso hueco, la conversación como horizonte último de la época.”
Que nadie se espere de El amo bueno de Damián Tabarovsky (Buenos Aires, 1967) una novela al uso, es decir, una novela como un espejo a lo largo del camino. Aquí hay espejo pero está dentro del discurso. O también: un espejo refractado y enseguida reconstruido de varias cosas: el pensamiento, la memoria, el lenguaje, varios fantasmas de la historia. El amo bueno es la narración de un discurso reflexivo (en el sentido de reflexión pero también de reflejo). Esto es: un devenir más bien ensayístico de ciertos pensamientos que van hilándose como se hilan los devaneos: por vasos comunicantes, por recurrencias, por contraposición.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Zia Haider Rahman o la luz que nos deslumbra

Zia Haider Rahman, A la luz de lo que sabemos (2013), traducción de Vicente Campos, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2016)
http://www.galaxiagutenberg.com/libros/a-la-luz-de-lo-que-sabemos/

[Publicado en Revista de Letras, 07/12/2016]



Un exiliado ―dijo Zafar―,
es un refugiado con una biblioteca.
 

A la luz de lo que sabemos es el debut de Zia Haider Rahman (1971), nacido en Bangladesh y afincado en Reino Unido, novela enorme, novela total, novela enciclopédica, que ha recibido una excelente acogida en Inglaterra y que ahora nos llega publicada por Galaxia Gutenberg.

Sabemos que el narrador, un pakistaní de clase alta, en medio de una crisis matrimonial, acaba de encontrarse en su casa con un antiguo amigo y compañero de estudios, Zafar, a quien le ha costado reconocer, pues su aspecto es el de un pordiosero. ¿Qué ha pasado con su amigo durante todos esos años? De eso, precisamente, trata la novela. El narrador invita a su amigo a que se quede unos días para que le cuente qué le ha ocurrido, y enseguida se despliega un torrencial ejercicio de la memoria, esa construcción tantas veces defectuosa, enriquecida y deformada. Zafar describe la memoria así:

lunes, 12 de diciembre de 2016

Ishmael Reed o la novela como encantamiento

Ishmael Reed, Mumbo Jumbo (1972), traducción de Inga Pellisa, Prólogo de Juan Francisco Ferré, Barcelona, La fuga ediciones (2016)
http://www.lafugaediciones.es/mumbo.html

Novela-rompecabeza con fotos y citas y recortes de periódicos, carnaval lindy hop dionisíaco y tam-tam satírico-irónico de carcajada sabia siempre, es decir, una novela que encanta como la magia y nos hipnotiza como lo haría un mago vudú o hudú que viene a ser vudú pero de Estados Unidos, un mago bueno de bondad universal y no un hechicero de tres al cuarto. Una novela por momentos obra de teatro. Una novela con reminiscencias William Gaddis.

Leí Mumbo Jumbo con Randy Weston en la cabeza, con esta canción por ejemplo como un "Libro de recetas" (déjenla que suene mientras tanto)...



 

... y nada de Cotton Club y Louis Amstrong y Duke Ellington aunque tanto uno como el otro y todos los que van en medio saben bien lo que es el Jes Grew. ¿Ustedes saben lo que es? El Jes Grew es el protagonista verdadero de Mumbo Jumbo. Algo que todos persiguen: unos para tenerlo, otros para destruirlo. El Jes Grew es lo dionisíaco, la fiesta, el carnaval, la música, la sexualidad, todo eso prohibido por los adoradores del sol, desde Akenatón en adelante incluidos todos los practicantes de las religiones monoteístas.

El Jes Grew es una epidemia que asola a Estados Unidos y que parece que ha cruzado el charco y se está instalando también en Europa. Diremos que Mumbo Jumbo es un policial: Hay un detective psicomago que lleva la Katedral Mumbo Jumbo adonde todos van a bailar, PaPa LaBas; un enemigo del Jes Grew y editor templario, Hinckle Van Vampton; unos cazadores de obras de arte robadas por Occidente y expuestas en todos los museos de las capitales (ya saben cuáles), los Mu'tafikah; el telón de fondo de la guerra de ocupación de Haití por Estados Unidos; un libro secreto, el Libro de Tot, "la primera antología escrita por el primer coreógrafo", es decir, el libro que contiene las enseñanzas de Osiris: precisamente el que explica qué es eso del Jes Grew, eso que viene invadiendo y contagiando primero a los negros, después a los blancos:
"El Jes Grew es Algo que llevó a Charlie Parker a escalar los Everest del Acorde. Frasear volar derrapar desplomarse despegar y mandar a su Saxo Alto vaya con Dios. El Jes Grew que tocó el Saxo Tenor de John Coltrane, que tiñó la voz de Otis Redding y empujó a Black Herman a escribir un diccionario de los Sueños que habría sido la envidia de Freud. El Jes Grew es ese maníaco que el artista lleva dentro y que prefiere la glosolalia a ser 'claro, ordenado o lúcido'."
El Jes Grew es eso que queda sonando cuando cerramos el libro, una música, la carcajada, la fiesta cuando la recordamos después en la duermevela y hasta nos avergonzamos. Naturalmente que Mumbo Jumbo tiene Jes Grew o está tan cerca de ese libro perdido y por todos buscado, el libro mágico, porque nos contagia desde la primera página. Asistimos a una lectura-fiesta, hipnotizante, sabia, irónica como el coro del teatro griego. Una fiesta a la que ir para quedarse.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Constanza Ternicier o la literatura como despertar

Constanza Ternicier, La trayectoria de los aviones en el aire, Barcelona, Comba (2016)
https://www.editorialcomba.com/catalogo/libros/narrativa/la-trayectoria-de-los-aviones-en-el-aire/

Amaya Tripet, una chilena que estudia en Barcelona, acaba de despertar en un hospital londinense. Sus padres están ahí, en la habitación, aunque recuerda que están divorciados. ¿Qué hace allí, en Inglaterra? Lo último que viene a su memoria es que había ido a pasar unos días de vacaciones, un fin de semana low cost
Intercalando capítulos en segunda y en tercera persona, asistimos al despertar de un colapso nervioso que la dejó en coma. Amaya recuerda y nosotros con ella: que está estudiando en Barcelona, que acaba de comenzar una relación amorosa con su compañero de piso. Lee a escondidas algunas anotaciones de su padre, sabe que ellos quieren llevarla de regreso a casa, pero a ella no le gusta la idea.

De prosa envolvente y rítmica, cada capítulo dispone de su propia canción, su banda sonora. Y al final, una advertencia: la locura no es necesariamente sinónimo de genio creador.

"Amaya había leído que Cioran, con su pesimismo que llega a dar risa, en la Rumanía de los años veinte, aspiraba a tener sífilis para obtener la gloria literaria. La enfermedad estaría compensada por una genialidad hiperproductiva, por la sobreactividad mental que le permitiría producir a mil, y luego se hundiría en la locura. ¡Qué tontería más grande! Si cuando te estás volviendo loco, piensa Amaya, no puedes ni escribir. Apenas leer. Estás paralizado, sumido en el horror de perderte para siempre. Y eso no tiene nada de genial."