David Aliaga, La lengua herida, Avinyonet del Penedès, Candaya (2025)
https://candaya.com/libro/la-lengua-herida/
P. Coen, un dibujante de cómics, viaja a México en busca de su abuelo, un emigrado judío que recayó allí escapando de los nazis. Pero ¿es posible encontrar los rastros de la memoria cuando el tiempo y la interpretación tergiversan todo relato? Tal vez en eso consiste la búsqueda, en ser capaz de tirar de uno de los hilos para tejer la narración que consiga ayudar a entendernos a nosotros mismos.
"Lo contrario al relato siempre erosionado, incluso con sus muescas y grietas, es la desaparición. Tarde o temprano. Y ni siquiera el papel timbrado de los archivos implica eternidad, por más que sea deforme y limitada [...]. Siempre puede venir la noche y traer antorchas, hacer arder los registros, extinguir con ellos tantas memorias contenidas en el rastro material de nuestro paso por la tierra. Por eso uno le concede a cualquier forma de fijar el recuerdo que exija su diezmo de olvidos."
La lengua herida es ante todo un vaivén de la memoria: el protagonista está en la acción, pero también (sobre todo) en el tejido de su mente cavilando recuerdos, atando cabos sueltos. La novela se construye así entre reflexiones que destilan nostalgia y anhelo: el deseo de la memoria y la necesidad de comprender de dónde venimos.
"[...] ser judío consiste, también, en sostener una particular tensión con el lenguaje, aprender a forcejear con la paradoja de que callar sobre uno mismo entraña tanto riesgo como hablar."

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