rumiar la biblioteca: mayo 2016

lunes, 30 de mayo de 2016

María Sonia Cristoff o la crónica de lo inhóspito



María Sonia Cristoff, Falsa calma. Un recorrido por pueblos fantasma de la Patagonia (2005), Barcelona, Alpha Decay (2016)

[Publicado en Revista de Letras, 27/05/2016]
Tierra inhóspita. Desierto. Pueblos fantasmas. Petróleo y gas. Carreteras largas y rectas donde no hay ni un alma. Cuando Charles Darwin llegó a la Patagonia allá por los años treinta del siglo XIX, escribió en su diario: “Sobre esta tierra pesa la maldición de la esterilidad”, y parece que nada ha cambiado desde entonces. María Sonia Cristoff (1965), que conoce bien la zona pues nació en Trelew, sigue notando una calma falsa, de la que huyó en cuanto pudo. Allá no había suficientes libros. Sin embargo, dos décadas después, vuelve a adentrarse en aquella tierra sin bibliotecas para construir un viaje al interior de lo interior, al núcleo de la desolación. Sigue leyendo

lunes, 23 de mayo de 2016

Robertson Davies: astucia y luminosidad

Robertson Davies, Un hombre astuto (1994), trad. de José Luis Fernández-Villanueva, Barcelona, Libros del Asteroide (2016)
http://www.librosdelasteroide.com/-un-hombre-astuto

Un hombre astuto es la última novela publicada por el deliciosamente irónico Robertson Davies, un testamento de sabiduría y sentido común, un magnífico ejemplo de literatura sencilla y compleja a un tiempo que consigue divertirnos y emocionarnos y cuyas páginas, de leer lápiz en mano, sufrirán innumerables subrayados y anotaciones en los márgenes en los cuales, naturalmente, abundarán los signos de exclamación. 
Observemos, por ejemplo, esta definición de aquello que Davies practica con total soltura, la ironía:
"Más adelante, cuando creí ser más sabio, intenté definir lo que era la ironía y descubrí que un antiguo tratadista en poesía había escrito 'Ironía, a la cual llamamos burla seca', y no se me ocurrió mejor expresión para ella: burla seca. No sarcasmo, que es como el vinagre; ni cinismo, que a menudo es la voz del idealismo desengañado, sino la delicada proyección de una luz clara y fría sobre la vida y que, por tanto, la enriquece. El irónico no es amargo, no pretende rebajar lo que le parece valioso o serio; se burla de la expresión barata del chistoso. Para decirlo de alguna manera, permanece un poco al margen, observa y habla con una moderación que a veces adorna con un destello de medida exageración. Habla desde una cierta profundidad y, por lo tanto, no se le debe confundir con el ingenioso, que casi nunca pasa de la superficie de las palabras. El ingenioso pretende ser divertido; el irónico es divertido a su pesar.  

(Nota: "Burla seca" pasa de inmediato a engordar la lista de mis definiciones preferidas de ironía. Queda bien cerca de la de Schiller, quien hablaba de ironía refiriéndose a ella como la "parábasis permanente", siendo parábasis los comentarios del coro a la acción en la tragedia griega.)



*
Un hombre astuto se estructura en cuatro partes de un diario íntimo, el del doctor Hullah, que, ya en edad de jubilación, repasa gran parte de su vida y destila gran parte de su sabiduría y de su buen hacer como médico humanista a raíz de una entrevista que la joven Esme viene a hacerle. Allí conocemos la historia de Hullah desde su infancia hasta su madurez, pero al tiempo la historia de gran parte de Canadá, de sus inmigrados y los prejuicios que trajeron desde Europa; Hullah nos habla de religión y destapa secretos de los bancos, se explaya sobre novedosos conceptos de salud y de medicina general y, para rematar, expone una curiosa manera de leer formalista (burla seca incluida) a la que podríamos llamar "crítica literaria médica" o "leer como si hiciéramos diagnosis clínica" o también "qué debió padecer tal autor o tal personaje a juzgar por sus síntomas" que consiguió que cayera, una vez más, rendida a sus pies.

Robertson Davies, él mismo astuto y sabio, nos dejó una novela absolutamente verdadera. Pruébenla, como la medicina del doctor Hullah, pues si os apetece un poco de tónico reconstituyente, os aseguro que esto (y no hay ni pizca de ñoñez en lo que digo aunque les dejo a ustedes decidir la dosis necesaria de "burla seca") nos reconcilia con la vida. 

lunes, 16 de mayo de 2016

Yiyun Li o la fría mirada sobre la identidad

Yiyun Li, Más generoso que la soledad (2014), traducción de Maura Martín de Dios, Barcelona, Galaxia Gutenberg (2016)
http://www.galaxiagutenberg.com/autores/listado_autores.aspx?Search=yiyun+li


La primera vez que leí a Yiyun Li, Muchacho de oro, muchacha esmeralda, me pareció que allí había una concepción bien diferente de la feminidad. Me pareció que las mujeres no se enfrentaban al poderío de los hombres de forma directa, a codazos, por decirlo de alguna manera, sino mediante lo que comúnmente se entiende por ninguneo y también considerándolos como meras herramientas para el empoderamiento de ellas mismas. Lo cierto es que la lectura de Liudmila Ulítskaya me había producido una impresión similar, de modo que tendí a hermanarlas en lo que se me antojó llamar una "mentalidad comunista u oriental". No sé si me explico. Algo similar gravita en esta novela:
"Sin embargo, ¿cómo se trata mejor a un hombre? ¿Haciéndose más dependiente de él? ¿Exigiéndole más?"
Aunque luego me pareció que quizá lo que Yiyun Li consigue transmitir es la eficacia de esas mujeres orientales generalmente inmigradas que, como desde el principio de los tiempos, acuden al matrimonio para prosperar, como si todavía no existiera otra manera de hacerlo, o como si esa (aceptémoslo, parece decirnos) siguiera siendo la forma más sencilla y sobre todo la universalmente reconocida y la que no despierta sospechas. Lo que yo llamaba "mentalidad del Este" más bien se parecería a "no hagamos escándalo" o "hazlo bien, no seas boba, olvídate de eso que llaman amor y no digas ni mu", o, parafraseando a Jane Austen en Orgullo y prejuicio (1813), "no [hay] otra salida honrosa para una joven bien educada y con escasos medios de fortuna". Pareciera que los personajes femeninos de Yiyun Li pensaran exactamente igual que hace doscientos años, aunque da la sensación (lo mismo y a veces en Ulítskaya) de que ya no necesitan hablar de ello: ¿para qué?

*

En Más generoso que la soledad hay un envenenamiento y un recorrido alrededor de las personas implicadas, pero esto de la peripecia es lo de menos. Sirve tal vez para hilvanar la historia de tres personajes: una huérfana y dos amigos que se criaron en la China de los años noventa (con Tiananmén como escenario de fondo). Las chicas inmigran a Estados Unidos, el chico se queda. 


"Consciente de la visión que aquellas mujeres tenían de ella, a Ruyu le resultaba fácil representar el papel que le habían adjudicado: inmigrante con estudios, aunque sin formación específica; solterona; arrendataria; persona de confianza, a quien se le dan bien los perros y los niños y que jamás coquetea con los maridos; alguien con la fortuna de contar con la protección de Celia; un muermo."

Yiyun Li escribe con frialdad y sencillez, con cierta suave ironía y con una híbrida y al tiempo afilada mirada hacia el mundo. Disecciona la sociedad occidental hasta dejarla al desnudo, como aquel cuento del traje del emperador. Se sitúa en lo extraterritorial y desde allí reflexiona sobre la soledad, donde todos habitamos, y lo que considera su contrario, la identidad:

 "Para tener una identidad, para que alguien te conozca, se necesitaba tener un ego, pero también muchas otras cosas: un grupo de personas, una historia que siga un mismo hilo conductor de un día para el otro, un camino fácil de encontrar que comunique distintos lugares; todo eso ha de sumarse al ego para tener una identidad."



lunes, 9 de mayo de 2016

Lucia Berlin o el arte de que lo terrible suene divertido

Lucia Berlin, Manual para mujeres de la limpieza, traducción de Eugenia Vázquez Nacarino, Madrid, Alfaguara (2016)
http://www.megustaleer.com/libro/manual-para-mujeres-de-la-limpieza/ES0142775#

Leer a Lucia Berlin es como leer a una especie de Hebe Uhart americana. Trabaja con lo biográfico, es irónica y dulce (aunque destila menos desparpajo), se fija en las pequeñas cosas, divierte y emociona. Leer este libro de título discutible es leer la vida de Lucia Berlin o, mejor, la novela de su vida. Frases como esta nos devuelven la confianza en los editores que comienzan a apostar fuerte por una auténtica escritura de mujeres (no estaría mal que lo hicieran también cuando están vivas):
"Una vez me propuso que fuéramos a echarnos en su furgoneta y descansáramos juntos un rato. [Están en una lavandería.]
Los esquimales lo llaman 'reír juntos'. Señalé el cartel verde lima, NO DEJEN LAS MÁQUINAS SIN SUPERVISIÓN."
O esta (que parece un chiste):
"Unos meses más tarde Melina se dio cuenta de que estaba embarazada. Loca de alegría, se lo contó a su marido. Él se puso hecho una furia. No puede ser, dijo, me hice una vasectomía. ¿Qué? Melina se indignó. ¿Y te casaste conmigo sin decírmelo? Lo echó de la casa a patadas, cambió las cerraduras. Él le mandó flores, le escribió cartas apasionadas. Durmió delante de la puerta hasta que al final lo perdonó."
O este otro fragmento, leído por ella, que podríamos llamar "la literatura como reconstituyente":





Manual para mujeres de la limpieza es un libro de relatos que se lee como una novela o como una biografía novelada o como una ficción autobiográfica antes de que se pusiera de moda el término. De hecho, entre todos los textos es llamativo el que lleva por título "Punto de vista", quizá el más (¿el único?, no, también ese de los talleres de escritura en la cárcel) metaliterario, o mejor, un manifiesto de cómo Lucia Berlin construye sus relatos:


Y me llama la atención porque hoy en día lo que la gente pide a gritos es precisamente lo contrario, el reality show.

Se habla aquí de alcoholismo, abortos, matrimonios y divorcios, hijos nacidos muertos, heroinómanos, carcelarios, cáncer e infinidad de cosas terribles, pero, como bien dice en el cuento "Silencio":
"No me importa contar cosas terribles si consigo hacerlas divertidas."
Esa es la clave. Pero también se habla de amor, amistad, atracción sexual, familia, compañerismo en el trabajo con una paleta de variados matices en todas las relaciones humanas. 
" [...] podéis mentir y aun así decir la verdad. Esa historia es buena, y suena verdadera, venga de donde venga." 


lunes, 2 de mayo de 2016

Esmeralda Berbel entre dos puentes


Esmeralda Berbel, Detrás y delante de los puentes, Barcelona, Comba (2016) https://www.editorialcomba.com/catalogo/libros/sincategorizar/detras-y-delante-de-los-puentes/

Puentes de la memoria y de lo costumbrista: estos son (o me parecieron) los dos extremos y buena parte de sus zonas intermedias por donde transita la escritura de Esmeralda Berbel. Un libro de prosa poética y bien templada, agolpada de sensaciones y acciones cotidianas, de reflexiones de una niña que al poco se transforma en adolescente:


"En silencio cierro también mi libro. Y las palabras. Cierro también un paisaje al tiempo que abro otro. Y sé como una paradoja que a la vez que cierro un libro las palabras están a punto de suceder. Y es probable que suceda lo que nunca te esperas."